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sábado, 26 de febrero de 2022

Cosas que pasan, cosas que pesan...


Un problema
Dos problemas
Tres problemas
Y otro más
Y otro…

La lucha no ceja
Y el guerrero se resiente
Heridas sin cerrar se abren de nuevo
Duelen y desgarran la alegría
El cansancio gana
El desaliento llega
Necesitas refuerzos
Buscas consuelo
Pides ayuda
Y no existe hombro donde reposar para tomar aliento.

“Si me necesitas estoy, no lo dudes”

Palabras vacías
Corazón sin consuelo
Cae la tarde...
Y con ella tu anhelo

Cosas que pasan, cosas que pesan...


Grito de Auxilio
Llamada sin respuesta
No hay bálsamo para tanta herida
Anhelo de consuelo
Sin embargo….
Sólo estás tú y tu tristeza

Cosas que pasan, cosas que pesan


Y la vida sigue...
Y te sientes solo aun rodeado de gente...
Y te escondes
Y en tu refugio, donde te sabes a salvo
Tu mirada se pierde a lo lejos
Contemplando, pero sin ver, el cielo.

Cosas que pasan, cosas que pesan...

Las nubes transitan, reparas en ellas
donde te gustaría subir y quedarte 
porque están en tus sueños.
Y las imaginas tu sitio, tu casa,  tu lecho
esas en las que vuelas cuando la ilusión te embriaga
y tus ojos brillan iluminando el cielo.
Pero…
Hoy no es ese día

 Cosas que pasan, cosas que pesan

Y retornas a las nubes
Donde te sientes pleno,
Desbordante de energía
Y contemplas el mundo
Y sueñas  y sientes y te emocionas
¡Es tanto lo que tienes dentro!

Tanto para dar y compartir... 
¡tanto!... 
Que no puedes guardarlo porque no cabe,
Lo sacas o estallas por dentro
De tanto sentir...
Y sintiendo lloras para vaciarte, para aliviar la presión
Eres una olla exprés sometida a la máxima intensidad del fuego
que desprende tu alma


Así lo sientes

¡Pasión por vivir!
Por emocionarte con una gota de rocío al amanecer
Con la luz del día cuando llueve al caer el sol
Con el mar mecido por la luna llena

Pero…
No perteneces al mundo
Eso sientes

Cosas que pasan, cosas que pesan

Está lloviendo en tu alma y no hay paraguas ni techo bajo el que cobijarte, solo notas  frío, humedad y te abrazas….




Momentos terribles de tristeza y soledad… sé cómo te sientes, pero igualmente sé que a veces son necesarios y tú lo sabes también, pero por un ratito apenas… nada de quedarse a vivir en ellos, eso está terminantemente prohibido amigo mío.

Sí, sé que cuando se acumulan los problemas, las fuerzas te abandonan y la ilusión está en busca y captura, tú como ser humano que eres, con alma, corazón y vida, sientes que ya no puedes más. 
En esos momentos tan duros, por tu cabeza pasan los peores pensamientos… esos que saben de tu debilidad puntual y se aprovechan para atacar con toda su artillería.

Son pensamientos COBARDES, que no te pertenecen, pero están al acecho como aves carroñeras, esperando tu agonía para atacar.

Piensa por un momento qué harías si te encontraras en medio de un páramo, tendido en el suelo, herido y sobre tu cabeza comenzara a revolotear en círculos una bandada de buitres, cada vez más cerca, más numerosa, volando más bajo… 

¿Te quedarías quieto, sin luchar?  ¿Dejarías que te atacasen sin ofrecer la más mínima resistencia? ¿Permitirías que sus garras y sus picos comenzasen a despedazarte?

Sí, soy consciente de que suena tremendo, pero ¡quiero que te des cuenta!
Quiero que cuando estés en esos momentos de flaqueza, donde parece que ya nada importa, recuerdes a los buitres, porque  así son tus pensamientos, cobardes y carroñeros y hagas con ellos lo que harías con cualquier buitre que se atreviera a atacarte, lanzarle una patada con todas tus fuerzas, arrojarle tierra en los ojos, revolverte, entrar en acción para que vea ¡que no estás muerto!

Estás VIVO y muy vivo, y esos pensamientos carroñeros, en cuanto se lo muestres, saldrán corriendo para no molestarte más.

Como te decía, estar triste es bueno de vez en cuando, tienes derecho a ello y te ayuda a pensar, a colocar cada cosa y a cada persona en su sitio, establecer prioridades, recomponer tu escala de valores si se había trastocado y liberar tensión para coger fuerzas y continuar con decisión y firmeza tu camino hacia la felicidad.

Llora si tienes que hacerlo, no te preocupes por la ilusión, es traviesa y a veces le gusta esconderse, pero está ahí, no te abandonará nunca si tú no le permites hacerlo.

Cosas que pasan, cosas que pesan, pero cosas…. que te hacen grande, fuerte y sabio, no serías quien eres sin ellas….

Un guerrero no es aclamado en su victoria si no se ha dejado la piel en la batalla.

Es el momento de elegir, ¿Qué decides? ¡Ser guerrero!
¿O pasto de los buitres?



Esther de Paz

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martes, 31 de diciembre de 2019

¿Qué esperas del año que comienza? Da igual cuando leas esto

  

El año en curso llega a su fin, apenas unas horas y habrá pasado a la historia, lo piensas y casi…. ni te has enterado, pero sí él ya tiene un pie fuera de nuestro “ahora” y aunque ha sido veloz y quizás no uno de esos años para rememorar, también te ha traído cosas buenas, momentos felices, días de esos en los que no había manera de borrar la sonrisa de tu rostro, piénsalo, siéntate unos minutos y haz un recorrido verás como esos  recuerdos te siguen haciendo sonreír y revivir por unos instantes ese trocito de felicidad que ya se ha quedado para siempre en tu historia.

También ha habido momentos menos buenos, incluso puede que algunos de los que te hicieron feliz más tarde te trajeron tristeza,  incluso lágrimas, porque, como bien sabes, nada dura eternamente, las decepciones existen y  las personas, a veces, nos fallan, pero lo que sí es cierto es que tú tienes el poder de conservar tus sonrisas, tu felicidad vivida en instantes, tu emoción cuando te desbordaba y la ilusión, motor de tu energía…  todas esas cosas buenas que te hicieron feliz  ya se han escrito en tu historia y cada vez que las recuerdes la sonrisa volverá a iluminar tu rostro, son momentos reales, vividos, disfrutados, sentidos,  ¿te parece poco?

Para tu mente por un momento y céntrate en uno de ellos, recuérdalo con detalle,  piensa como te sentiste, cuánto disfrutaste de esa cena, esa charla, esa llamada, esa sorpresa, esa noche en la que habrías parado el tiempo….

Abstráete de todo y vívelo de nuevo, fuiste feliz y lo eres en este momento, no pienses nada más…

No me digas que después no continuó, que sufriste decepciones, que todavía no sabes ni qué pasó pero se desvaneció como el humo, no me digas lo que te hubiera gustado, no me digas ni pienses otra cosa  distinta a ¡qué feliz me sentí!

Ese es tu poder y debes utilizarlo, no importa que no durase todo lo que te hubiera gustado, no importan ya las decepciones, no importa ya la tristeza, nada de lo malo importa ya,  y sabes ¿por qué? Porque eso está superado, has aprendido, te ha hecho crecer como persona, te ha enseñado que eres fuerte y grande porque tu actitud lo demuestra, no odias, no guardas rencor, no has dejado que cambie tu esencia, no han podido doblarte, ¡hasta has perdonado!.

Tu mente y tu corazón están serenos y orgullosos, por tanto, date un palmadita en la espalda y recuerda una y mil veces los momentos de felicidad, no te cortes en hacerlo, son el alimento del alma.

La naturaleza es sabia y borra todo lo que no debe ocupar espacio para dejar sitio sólo a los momentos que, cada vez que los recuerdes, traerán de inmediato una sonrisa a tu corazón.

Habría sido maravilloso darles continuidad pero si no ha sido así, utiliza tu llave maestra y destierra al exilio ese final no deseado para dejar que continúe el rodaje, míralo como una toma falsa, con el tiempo hasta te reirás, y sigue rodando, continua el rodaje en el punto más álgido de tu sonrisa, rueda, cambia de vestuario, cambia de plano, de escenario, de personajes secundarios, cámbialo todo si es preciso pero no pierdas tu sonrisa, porque lo que nunca debes olvidar es que tú y sólo tú eres el protagonista y como nunca te dejarás suplantar por actores secundarios, tendrás escenas de peligro, de tensión, de intriga, de suspense, de miedo, de incertidumbre, de cansancio, de flaqueza, de duda, de soledad, de riesgo, de amores no correspondidos, de decepción, pero al final, siempre las cosas se arreglan, los miedos desaparecen, los riesgos han merecido la pena, la incertidumbre te ayuda a encontrar la certeza,  la soledad te enseña a ser selectivo con la compañía, el cansancio te hace fuerte, la flaqueza se convierte en fortaleza, la decepción te enseña y el amor llega cuando menos te lo esperas.

Después de las tomas falsas viene la buena, no dejes de sonreír, sigue rodando porque la vida es igual que una película, el montaje final es lo que vale y las tomas falsas son solo eso, tomas para recopilar, que te enseñan a hacerlo mejor, te muestran los fallos y sirven para reírte de ellas.

Yo espero de este año que comienza muchas cosas, espero que se avance hacia la paz, que demos un paso adelante para erradicar el terrorismo, la violencia, la agresividad, el hambre y la pobreza en el mundo, las injusticias, el abuso de poder, la ausencia de empatía, el egoísmo, los miedos, la falta de valores… en definitiva espero que en este nuevo año el mundo y las personas seamos un poquito mejor, más felices, más humanos y escuchemos más a nuestro corazón.

Y sobre todo espero seguir rodando la película de mi vida, parar en cada toma falsa, desecharla, aprender, no rendirme nunca, no perder mi fuerza  y continuar el rodaje con la misma ilusión  y pasión con la que empiezo cada escena, porque cuando llegue la hora del montaje final sé que me encantará el resultado. Será un final feliz de esos que si lo vieras en el cine dirías ¡que peliculón!

Adelante amigo mío, porque esto continúa y para que este año sea todo lo bueno que le pedimos, necesita colaboración, así que sigue mirando a la cámara con firmeza, atesora sabiduría, buenos momentos, felicidad e ilusión, ríete de las tomas falsas y demuestra quién eres y todo lo que vales.

Atención, se rueda… ¡Luces, cámara, acción!

Comienza el siguiente capítulo de nuestro peliculón, ¡supérate a ti mismo!  

Yo ya escucho los aplausos y me rindo a tus pies.



Esther de Paz

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miércoles, 27 de abril de 2016

Tus besos…


#besos  #Tusbesos


Me siento frente al lago
Y… pienso en ti

En aquella tarde de primavera
De luz y sol
Color y vida
De risas
De paseos abrazados
De caricias de sol en la piel
De sensaciones
De miradas cómplices
De deseo
De pasión
De humedades ocultas
De besos sentidos que erizan la piel
De emociones fuera de control
De sueños
De propósitos
De conversaciones
De pensamientos
De fortuna y orgullo de tenerte a mi lado
De felicidad
De paz

Pero también de desasosiego
De incertidumbres
De encuentros y desencuentros 
De sentimientos ocultos y
Enterrados aún con vida
De dudas
De miedos
De preguntas
De presentimientos que duelen
De sentimientos que invaden
De inseguridades no controladas
De decisiones no deseadas
Cuando el miedo es poderoso y se impone
Y el orgullo emerge e impide avanzar
Encontrarse
Fluir
Ser y sentir…

 Únicos responsables
De una felicidad mutilada sin sentido.

Contemplo el reflejo del sol en el agua
Y...
Sólo pienso en ti

Porque
¿Sabes?...
Extraño tus besos
Necesito tenerte
Cierro los ojos y me estremezco 
Sintiendo Tus labios 
Recorriendo... cada rincón de los míos…
No voy a abrirlos, lo sé
Para así, 
Permanecer pegada a ti eternamente…
Inspirado en el #DíaInternacionalDelBeso, porque un mundo sin besos, sin caricias, sin ternura y sin amor, es un mundo sin sentido.

Esther de Paz

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martes, 12 de abril de 2016

Hoy, no me rindo





Un día, imprevisiblemente, algo ocurre en tu vida que te catapulta a las nubes para, una vez posicionado allí, feliz, sonriente y confiado... sentir un fuerte empujón por la espalda que te arroja al vacío sin red, ni paracaídas.

A veces la vida te sorprende y te hace creer que tus sueños se cumplen…  Sin embargo, 5 minutos después te das cuenta de que sólo te ha gastado una broma pesada.

La vida tiene un sentido del humor extraño a veces, duro y despiadado que nos noquea dejándonos sin sentido y sin aliento….

Nos ha ocurrido a todos y no sólo una sino varias veces, incluso más de las necesarias o de las que creemos que podemos soportar. 

En contraposición, también te revela una fuerza y un valor que desconocías en ti mismo hasta ese momento. Forma parte del juego, es un proceso continuo de crecimiento, superación, valentía, aprendizaje y supervivencia.

La selección natural de la especie, sólo sobreviven los más fuertes y tú no has decidido quedarte por el camino.

Y te das cuenta de que, aún en el suelo, sin terminar de acusar el golpe, con el dolor aprehendido en tus entrañas eres capaz de incorporarte, sacudirte con dignidad la solapa, echarle un par y seguir adelante, con firmeza, entero y decidido al encuentro de tus sueños… Porque sabes que están, los mereces y te esperan al final de ese recorrido, tortuoso a veces, lleno de baches, trampas y bromas pesadas, pero que es ineludible recorrer para abrazarlos...

Por otra parte, no debes permitir que nadie confunda en ti “bueno” con "tonto", nadie debe menospreciar tu valor, nadie debe hacerte sentir pequeño porque eres grande, conoces tus fortalezas y sabes ponerlas en valor, también conoces tus defectos y los aceptas porque ningún ser humano raya la perfección ni deberías pretenderlo.



Recientemente, entre los contenidos de Ismael Dorado (@ismaeldoradoPS)  gran profesional al que admiro y sigo de forma habitual,  me encontré este artículo de El País: “Por qué los sabios viven más”,  del cual, al igual que Ismael,  me quedé especialmente con una frase:


“Hoy no me rindo, 
quizás mañana o pasado, pero hoy no”


No, amigo, no te rindes, porque no lo has hecho nunca ni lo harás, hoy no.

Sabes lo que quieres y sabes aún mejor lo que no quieres.

Esa gran parte de tu vida transcurrida ya… te ha proporcionado toda esa sabiduría y serenidad de la madurez, esa que hace que te detengas, con calma, a pensar en lo que te preocupa y te quita el sueño, esa que te ha enseñado a utilizar tu mente racional para desmembrar el problema, analizarlo, identificarlo, y sopesar las soluciones pero siempre de la mano, escuchando y mirando con el corazón.

Corazón  y razón deben estar en sintonía, alineados, juntos, cómplices y en perfecta armonía formando una barrera infranqueable que los miedos, por más que acechen y quieran no lograrán traspasar.

Recuerda que los miedos son cobardes cuando vislumbran valentía en tus ojos.

Corazón y razón serenos, juntos y seguros de que no van a consentir que nada ni nadie obstruya tu camino hacia la felicidad.

Después de tantos pasajes recorridos, tanto aprendizaje a fuerza de golpes, tantas cicatrices, algunas aún sin cerrar… la vida que te quede a partir de ahora, poca o mucha, (nunca se sabe) es tu premio, tu regalo, tu obsequio, tu trofeo. Haz de ello el mejor broche de oro para que cuando llegue el final... sólo puedas sonreír mirando atrás… 

Porque hoy no te has rendido, quizás mañana o pasado, pero ¡Hoy no!


Esther de Paz


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martes, 8 de marzo de 2016

Cuando decides quererte






Querido amigo, ¿notas el aroma del café? Es especial, porque en nuestra charla de hoy quiero que hablemos de algo también muy especial...

Quererse a uno mismo

Estoy segura de que estás más que agobiado de oír:
“tienes que quererte” 
“quiérete” 
“si tú no lo haces nadie lo hará por ti”

Y a ti eso te suena a chino, ¿quererme? ¿Cómo se hace eso? Todo el mundo te lo dice pero nadie lo explica, ni siquiera Google tiene la respuesta.

La vida nos pone a prueba cada día, de esto ya hemos hablado en numerosas ocasiones, y estas pruebas no suelen ser fáciles ni sencillas, sino que van minando nuestra energía y asesinando nuestra ilusión. Son cargas, retos, desafíos, batallas que nos toca vivir y no podemos eludirlas, vivimos en una vorágine que nos arrastra, que nos empuja, que no nos da un respiro para parar a tomar aire y reponer fuerzas, el mundo no se para cuando nosotros necesitamos que lo haga, esto es así de real y así de duro.

Las obligaciones crecen como setas en el bosque y nos desbordan, pero no podemos dejar de atenderlas, tenemos que estar en todo y a todo porque si no nuestro mundo se desmoronaría como un castillo de naipes.
Nosotros somos esa base firme que sujeta nuestro mundo, le permite crecer y ser espectacular.

Pero…. ¿Cuántas veces has deseado salir corriendo?, ¿Cuántas veces has sentido que ese peso te está aplastando?, ¿Cuántas veces has querido rendirte?, ¿Cuántas veces tu tristeza es tan profunda que no ves luz al final del camino y sólo te planteas abandonar?

Por otra parte, cada día te llegan mensajes de que los sueños están ahí, que hay que perseguirlos, que sólo depende de ti el alcanzarlos, que debes soñar en GRANDE, que sólo si sueñas lo imposible serás capaz de conseguirlo… y así día tras día cuando tu agotamiento está ya al límite y sientes que ya no quieres ni soñar porque no te quedan fuerzas….

Ese agujero en el que te has hundido es tan profundo, que eres incapaz de ni siquiera intentar salir de él porque se ha convertido en una misión imposible.

Sabes que estás sólo, agotado, exhausto, te has pasado la vida  intentando demostrar lo fuerte que eres, te has exigido la perfección y te has desgastado en pensar, en ayudar, en querer, en apoyar, en dar, en valorar y empatizar  con todos menos contigo mismo.

Y…. la vida…. Que no es como a ti te gustaría que fuera, te pasa una factura para la que ya no tienes ni un centavo para poder pagar.

Durante todo este camino recorrido no has pensado en ti en ningún momento, o mejor dicho, sí lo has hecho pero para “machacarte” para acusarte de no poder abarcar más, de que te fallen las fuerzas, de no ser perfecto. No has parado de culpabilizarte, de juzgarte uno y otro día incriminándote como fiscal despiadado que te sienta el banquillo de los acusados y te señala con el dedo amenazador e implacable.

Entre tanto, escuchas por todas partes eso de que "no te quieres", que "tienes que quererte" y te preguntas… ¿cómo se hace eso?

Y entre tanta confusión y agotamiento pones todas tus expectativas en los demás,  esperas que te arropen, que te comprendan, que te echen  una mano para salir de ese socavón cada día más oscuro, más profundo. Esperas comprensión, cariño, apoyo, ayuda… pero no se te ocurre mirar con amor dentro de ti.

¿Qué como se hace eso de quererse a uno mismo?

Te lo explicaré

Quererse a uno mismo significa tomar la decisión de que tú eres lo más importante para ti.

Significa saber que el verdadero baluarte de tu vida eres tú, los demás están para complementarte pero la base eres tú, nadie más, y a partir de ahí es como se construye.

Quererse es levantarse una mañana y tomar la firme decisión de que a partir de ahora no le cederás a nadie las riendas de tu vida, tú eres el capitán y tú marcarás el rumbo.

Quererse es aceptar que el mundo no es perfecto y tú menos que nadie.

Quererse es saber, que aun cuando las cosas no van bien, la marea trae algo nuevo cada día y te sorprende.

Quererse es valorarte a ti mismo sin depender de que nadie lo haga, porque tú conoces perfectamente tus fortalezas, y ya nunca más vas a dejar que ellas dependan de la opinión de los demás.

Quererse es aceptarte y estar orgulloso de ti mismo.

Quererse es poner límites y saber decir NO.

Quererse es decidir que si alguien no te quiere tú no eres menos por ello, ni te vas a dejar hundir porque tú vales mucho más que eso.

Quererse es ser natural, mostrarte como eres, sin miedo a no gustar a todo el mundo, porque tú eres así y así es como deben aceptarte, al completo, sin peros, sin dudas, sin fisuras, porque sabes que en tu balanza personal pesa mucho más lo bueno que lo malo, porque tus virtudes superan a tus defectos, porque eres humano e imperfecto y porque también así es como sabes querer tú.

Quererse es controlar tu mente, desoír los malos pensamientos, no entrar en bucle, meditar para tener ese control, ser consciente del momento presente, sentirlo y vivirlo, no estar en el pasado ni en el futuro, sino en el AHORA, en cada momento, tú tienes que controlar tu mente, ella no puede tener ese control, ya conoces los resultados.

Quererse es poner el poder en ti mismo y quitárselo a los demás a quién se lo habías otorgado hasta ahora.

Quererse es felicitarte por todo lo bueno que has hecho y ser magnánimo con lo menos bueno, con tus defectos, con tus fallos, con tus errores, reconocerlos e intentar mejorar, aprender de ellos pero sin destruirte a ti mismo por no ser Superman o Superwoman.

Quererse es ser selectivo y quedarte con lo que realmente suma en tu vida, si algo resta…. fuera sin la más mínima duda, no te conviene, no hay sitio para ello, deja espacio para lo que te aporta, te hace crecer, te hace feliz y alimenta tu alma.

Quererse es mimarte, guardar tiempo para ti, disfrutarlo, concederte permisos, premiarte, mirarte al espejo y sentir que lo que ves es muy grande aún en los peores momentos cuando te fallan las fuerzas.

Pero ¡cuidado! amigo mío, no te confundas, quererse no es volverse egoísta y mirarse el ombligo pasando por encima de cualquier cosa a cualquier precio.

Parte de tu grandeza reside precisamente en tu bondad, tu empatía, tu resiliencia, tu capacidad de apoyo cuando te necesitan, tu energía para contagiarla, tu ilusión y tu generosidad.

Nunca pierdas eso, pero tampoco nunca dejes de quererte, porque cuando te quieres, cuando decides hacerlo, de repente todo cambia y aunque el sol no brille radiante en el cielo cada día,  sí lo hace en tu corazón.

Si te quieres, si por fin decides quererte… de repente, sin saber cómo, el mundo se transforma, la sonrisa ilumina tu rostro y tu vida irradia color e ilusión.

Quererse es simplemente ser consciente de tu fortaleza, de quien eres, de lo que vales, de tus fallos, de tu imperfección, de tus errores, valorarte y perdonarte y sobre todo ser consciente de que el poder lo tienes tú.


Esther de Paz


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lunes, 1 de febrero de 2016

Bailando con la vida…



























La vida no es fácil, todos lo sabemos, te pone a prueba constantemente, te reta, te mide, te desafía, te golpea, te desconcierta, te lleva hasta el límite y allí te deja observando a ver lo que haces….

No es sencillo seguir su ritmo sin perder el compás, baila contigo como un maestro y cuando te confías te da un pisotón, un toque de atención por si has olvidado que bailar con ella es un reto de superación diario. 

Cada día te enseña un nuevo paso, una nueva vuelta, un nuevo tirabuzón en el que a veces te enredas…, en ocasiones te lleva de la mano y la danza fluye sola, como si hubieras nacido bailando. Otras te suelta y el baile continúa únicamente contigo. No se para, sino que la música se acelera exigiendo tu máximo potencial para mantenerte en pie sin dar un traspiés, aguantando el tipo aún a ritmo de acordes que jamás oyeron tus tímpanos. Y ahí estás, sólo en la pista de baile, el teatro lleno de espectadores que dependen de tu destreza para seguir el ritmo sin fallar ni desfallecer, tú lo sabes y no te permites dejar de bailar y como lo haces bien y no abandonas todavía te exigen más y más y cada vez más. Y el tiempo corre sin descanso, ese que estás pidiendo a gritos, pero no puedes parar porque el espectáculo se vendría abajo.

Los espectadores ya se han acostumbrado y dependen de ti, las fuerzas comienzan a fallarte, lanzas señales invitándoles a bailar contigo, eso te daría un respiro, pero nadie sube al escenario, es más fácil patalear o aplaudir siendo un espectador, no requiere esfuerzo, no supone responsabilidad ni desgaste, "otro" hace el trabajo.

Esas personas únicamente quieren que seas su apoyo, que el trabajo duro sea "otro" el que lo haga, que abras camino por ellos mientras son espectadores pasivos.

Abrir sendero en una selva supone fuerza, sudor, heridas, agotamiento, si lo hace un ajeno es más sencillo, así, cuando se llega la autopista está lista para circular, hasta se puede utilizar un vehículo sin ni siquiera hacer el esfuerzo de caminar…

Y así, un día tras otro, tus fuerzas se agotan, te sientes sólo, la música comienza a ser una tortura y tus pies poco a poco pierden el compás….

No entiendes porqué nadie ve que tú no eres perfecto, que también necesitas apoyos, compañeros de baile que te den la mano, que te tarareen la música cuando no te sabes la letra, que te la escriban incluso, en esas estrofas que desconoces y te desorientan, que, aunque eres fuerte, tus fuerzas no son inagotables porque eres humano, vulnerable e imperfecto.

La vida es un trabajo en equipo y hasta el líder más brillante necesita a su gente para triunfar.

Ser fuerte, ser valiente, atrevido, proactivo, generoso, luchador, hace que parezcas inagotable, el bailarín al que la naturaleza le ha regalado un “don” especial para improvisar en cualquier escenario y con cualquier melodía la danza perfecta, enseñando en cada paso de baile a su público cómo se debe bailar.

Querido amigo, no sé tú, pero yo en ocasiones me siento así y siento que me fallan las piernas… que se me ha acabado la capacidad de improvisar, la fuerza para seguir tirando de todo, la ilusión por ensayar piezas nuevas, por salir al escenario y bailar aún cuando ello ha sido siempre mi mayor motor.

No obstante pienso que si he puesto el corazón en todo lo que he hecho, si he sido fiel a mis principios y mis valores, si he dado todo por lo que creo y lo que quiero, si, a pesar de no tener un maestro en la mayoría de las ocasiones ni un tutorial para consultar, me he atrevido a entrar en la selva machete en mano y abrir camino dónde sólo había espesor, si mi esfuerzo y mi tesón han dado resultados, si he aprendido de mis errores, si mis puntos débiles hoy son un poquito más fuertes, si mis capacidades han servido para ayudar a alguien y hacerle sentir mejor, nada ha sido en vano, aún cuando el estado de agotamiento se empeña, con saña, en intentar convencerme de lo contrario…

Te decía que no es sencillo seguir el ritmo de la vida sin perder el compás, bailar con ella como un maestro y aguantar el pisotón cuando te confías, recordatorio de que bailar es un reto diario de superación.

No obstante también, he aprendido que debes poner un enorme cartel en la puerta de tu vida que diga:

“Reservado el derecho de admisión”

No bailes para cualquiera, no te desgastes en caminos que no llevan a ninguna parte, selecciona tus compañeros de viaje y no olvides que cada día es una nueva oportunidad de ejecutar un nuevo paso de baile pero no permitas que cualquiera tenga el privilegio de verte bailar.

Se selectivo con los espectadores, elige a aquel que esté dispuesto a ser de tu equipo sin restricciones, a aquel que te de sustento cuando te fallan las fuerzas, a aquel que te comprenda y te admire porque no eres perfecto, a aquel que se atreva a sujetar tu mano y compartir el peso del machete para abrir camino contigo, a aquel que te admire por tu fuerza pero que te insufle energía cuando no puedas más, a aquel que te quiera tal y como eres, fuerte, pero imperfecto, vulnerable y humano.

No te exijas, ni permitas que nadie lo haga si no está dispuesto a bailar contigo y tropezar.

No dejes nunca de bailar. Confía en ti mismo y jamás tires la toalla. La vida te pone a prueba, es cierto, pero detrás de esas pruebas, están tus sueños,  existen y te están esperando.

Recuerda que tus fuerzas flaquearán hasta el límite y anhelarás el momento de cerrar el telón. Pero será sólo por unos instantes, los justos para que entres en bastidores y, en el siguiente acto, reaparezcas triunfante con tu mejor traje de baile.

¡Baila con la vida! 

Porque la vida te sorprende y cuando piensas que ya nada tiene sentido... 
de repente, todo comienza a tenerlo de nuevo...



Esther de Paz


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