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viernes, 20 de diciembre de 2019

7 Acciones que mejorarán notablemente tus relaciones en la Empresa





EMPRESA


En tu relación laboral diaria hay veces en que te sientes incómodo y a su vez lo transmites a los demás generando una onda expansiva negativa que dificulta el ambiente de trabajo. Esa onda puede que no la hayas comenzado tú, pero la percibes y te afecta negativamente en el desarrollo de tu actividad.

Un buen ambiente de trabajo genera mayor productividad, mejora notablemente los resultados y, por supuesto, te hace ser más feliz y a su vez generar felicidad. 


Esa es la onda en la que te debes concentrar y esforzar en producir para que se propague.

A continuación te dejo 7 acciones que mejorarán notablemente tus relaciones en la empresa y te ayudarán a originar esa onda.


1.- Sonríe

Una sonrisa siempre es bien recibida, produce una emoción positiva y se graba en el recuerdo.
Esa será la imagen que se grabe de ti y te ayudará siempre


2.- Da las gracias

Agradece cualquier colaboración o ayuda que te presten, se generoso, moléstate en  invertir unos minutos en hacerlo.

Si utilizas el correo electrónico es incluso más efectivo, queda escrito y además sorprende.

Demostrar y comunicar que valoramos una acción, una colaboración, es algo a lo que la gente no está acostumbrada. Los resultados son muy positivos, tanto para el que lo recibe, como para el que lo manifiesta.


3.- Ofrece tu ayuda sin que te la pidan

En situaciones todos necesitamos que nos echen una mano, hay cosas que para nosotros son realmente sencillas, bien sea por experiencia, bien porque estemos más especializados en ello, o simplemente porque en ese momento nos encontremos más descargados de trabajo, sin embargo a otras personas se les hacen insoportables pero no se atreven a solicitar ayuda.

Hazlo sin esperar a que te lo pidan, colabora, no te centres únicamente en las tareas que tienes asignadas en tu ámbito, la empresa es un todo.

Además, aportar tu colaboración siempre te traerá un aliado.


4.- Pon tus capacidades al alcance de todos

Existen áreas, tareas, temas, habilidades en las que somos más diestros que en otras, utilízalas a favor de un objetivo común, no te las guardes, tus compañeros lo agradecerán y tú obtendrás las suyas cuando las precises.

Al fin y al cabo es un trueque, y los trueques existen desde el origen de los tiempos, en términos actuales sería un “win to win”, ganamos todos.


5.- Valora las capacidades y el talento de tus colaboradores

Utiliza el refuerzo positivo, valora su buen trabajo, sus capacidades, su talento, házselo saber.
Fomentará su autoestima y su rendimiento se verá potenciado.
No olvides que todos necesitamos una palmadita en la espalda de vez en cuando.


6.-No pierdas el sentido del humor

Utiliza el sentido del humor para generar buen ambiente.

Reírse de vez en cuando elimina tensiones, relaja el ambiente y aumenta la sensación de equipo.


7.- Comparte algún café

Sorprende a tus compañeros invitándoles a un café.

Incuso, utiliza la cafetería para alguna reunión o charla personal que quieras tener con tus colaboradores, al hacerlo en un ambiente distendido fomentarás la escucha activa, la comprensión y la unión.

Además, si el mensaje a transmitir no fuera agradable, el hacerlo delante de un café, fuera de un espacio serio y demasiado corporativo, será agradecido por el interlocutor al sentirse menos acorralado y estará en mejor disposición de escucha y de encontrar soluciones al problema planteado.


Sí, querido amigo, lo sé, son claves elementales, pero tanto tú como yo sabemos que por muy elementales que parezcan no se practican.

Así que ponte en marcha y después… cuéntame los resultados 😉


Esther de Paz



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lunes, 1 de febrero de 2016

Bailando con la vida…



























La vida no es fácil, todos lo sabemos, te pone a prueba constantemente, te reta, te mide, te desafía, te golpea, te desconcierta, te lleva hasta el límite y allí te deja observando a ver lo que haces….

No es sencillo seguir su ritmo sin perder el compás, baila contigo como un maestro y cuando te confías te da un pisotón, un toque de atención por si has olvidado que bailar con ella es un reto de superación diario. 

Cada día te enseña un nuevo paso, una nueva vuelta, un nuevo tirabuzón en el que a veces te enredas…, en ocasiones te lleva de la mano y la danza fluye sola, como si hubieras nacido bailando. Otras te suelta y el baile continúa únicamente contigo. No se para, sino que la música se acelera exigiendo tu máximo potencial para mantenerte en pie sin dar un traspiés, aguantando el tipo aún a ritmo de acordes que jamás oyeron tus tímpanos. Y ahí estás, sólo en la pista de baile, el teatro lleno de espectadores que dependen de tu destreza para seguir el ritmo sin fallar ni desfallecer, tú lo sabes y no te permites dejar de bailar y como lo haces bien y no abandonas todavía te exigen más y más y cada vez más. Y el tiempo corre sin descanso, ese que estás pidiendo a gritos, pero no puedes parar porque el espectáculo se vendría abajo.

Los espectadores ya se han acostumbrado y dependen de ti, las fuerzas comienzan a fallarte, lanzas señales invitándoles a bailar contigo, eso te daría un respiro, pero nadie sube al escenario, es más fácil patalear o aplaudir siendo un espectador, no requiere esfuerzo, no supone responsabilidad ni desgaste, "otro" hace el trabajo.

Esas personas únicamente quieren que seas su apoyo, que el trabajo duro sea "otro" el que lo haga, que abras camino por ellos mientras son espectadores pasivos.

Abrir sendero en una selva supone fuerza, sudor, heridas, agotamiento, si lo hace un ajeno es más sencillo, así, cuando se llega la autopista está lista para circular, hasta se puede utilizar un vehículo sin ni siquiera hacer el esfuerzo de caminar…

Y así, un día tras otro, tus fuerzas se agotan, te sientes sólo, la música comienza a ser una tortura y tus pies poco a poco pierden el compás….

No entiendes porqué nadie ve que tú no eres perfecto, que también necesitas apoyos, compañeros de baile que te den la mano, que te tarareen la música cuando no te sabes la letra, que te la escriban incluso, en esas estrofas que desconoces y te desorientan, que, aunque eres fuerte, tus fuerzas no son inagotables porque eres humano, vulnerable e imperfecto.

La vida es un trabajo en equipo y hasta el líder más brillante necesita a su gente para triunfar.

Ser fuerte, ser valiente, atrevido, proactivo, generoso, luchador, hace que parezcas inagotable, el bailarín al que la naturaleza le ha regalado un “don” especial para improvisar en cualquier escenario y con cualquier melodía la danza perfecta, enseñando en cada paso de baile a su público cómo se debe bailar.

Querido amigo, no sé tú, pero yo en ocasiones me siento así y siento que me fallan las piernas… que se me ha acabado la capacidad de improvisar, la fuerza para seguir tirando de todo, la ilusión por ensayar piezas nuevas, por salir al escenario y bailar aún cuando ello ha sido siempre mi mayor motor.

No obstante pienso que si he puesto el corazón en todo lo que he hecho, si he sido fiel a mis principios y mis valores, si he dado todo por lo que creo y lo que quiero, si, a pesar de no tener un maestro en la mayoría de las ocasiones ni un tutorial para consultar, me he atrevido a entrar en la selva machete en mano y abrir camino dónde sólo había espesor, si mi esfuerzo y mi tesón han dado resultados, si he aprendido de mis errores, si mis puntos débiles hoy son un poquito más fuertes, si mis capacidades han servido para ayudar a alguien y hacerle sentir mejor, nada ha sido en vano, aún cuando el estado de agotamiento se empeña, con saña, en intentar convencerme de lo contrario…

Te decía que no es sencillo seguir el ritmo de la vida sin perder el compás, bailar con ella como un maestro y aguantar el pisotón cuando te confías, recordatorio de que bailar es un reto diario de superación.

No obstante también, he aprendido que debes poner un enorme cartel en la puerta de tu vida que diga:

“Reservado el derecho de admisión”

No bailes para cualquiera, no te desgastes en caminos que no llevan a ninguna parte, selecciona tus compañeros de viaje y no olvides que cada día es una nueva oportunidad de ejecutar un nuevo paso de baile pero no permitas que cualquiera tenga el privilegio de verte bailar.

Se selectivo con los espectadores, elige a aquel que esté dispuesto a ser de tu equipo sin restricciones, a aquel que te de sustento cuando te fallan las fuerzas, a aquel que te comprenda y te admire porque no eres perfecto, a aquel que se atreva a sujetar tu mano y compartir el peso del machete para abrir camino contigo, a aquel que te admire por tu fuerza pero que te insufle energía cuando no puedas más, a aquel que te quiera tal y como eres, fuerte, pero imperfecto, vulnerable y humano.

No te exijas, ni permitas que nadie lo haga si no está dispuesto a bailar contigo y tropezar.

No dejes nunca de bailar. Confía en ti mismo y jamás tires la toalla. La vida te pone a prueba, es cierto, pero detrás de esas pruebas, están tus sueños,  existen y te están esperando.

Recuerda que tus fuerzas flaquearán hasta el límite y anhelarás el momento de cerrar el telón. Pero será sólo por unos instantes, los justos para que entres en bastidores yen el siguiente acto, reaparezcas triunfante con tu mejor traje de baile.

¡Baila con la vida! 

Porque la vida te sorprende y cuando piensas que ya nada tiene sentido... 
de repente, todo comienza a tenerlo de nuevo...



Esther de Paz


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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cuando estés mal, escribe...




Quieres escribir y no puedes, hay tantas cosas a tu alrededor que no están bien, te han aconsejado que escribas porque eso ayuda a ordenar tus pensamientos, pero son tantos los frentes que te desbordan que no sabes por dónde empezar y en lugar de aliviarte todavía te angustia más porque es otra tarea para la cual ni siquiera tienes costumbre.

Con papel y boli, a solas y sin más compañeros de viaje, tu mente hierve y suplica liberación, miras el papel y no sabes por dónde empezar, no le ves sentido a este ejercicio sin embargo sabes que debes hacerlo, comienzas con apenas dos palabras que definen tu estado de ánimo, pero te vuelves a parar, te sientes ridículo, son tantas cosas las que estallan en tu mente, ¡en tu alma! pero no le ves sentido a plasmarlas en esa hoja en blanco que te contempla pasiva y se niega a darte siquiera una pista sobre cómo y por dónde empezar.

¿Es así cómo te sientes cuando en un esfuerzo de disciplina y desesperación por salir de ese callejón, con el boli en tu mano, mirando escéptico y a la vez suplicante al papel, sientes estallar tu corazón y….  lo único que te salen son las lágrimas?

Te diré algo, ¡hazlo! Escribe, escribe sin parar, todo lo que se te ocurra, aunque no tenga sentido, aunque te repitas, aunque saltes de una emoción a otra, de un problema a otro, de una angustia a otra, escribe, escríbelo todo, escribe como te sientes, no te preocupes, ni te coartes, no limites tus pensamientos porque los estés plasmando en un papel, es para ti, nadie más va a leerlo, es una conversación que tienes contigo mismo en la más estricta  intimidad, dónde te confiesas sin rubor sacando todo lo que te quema por dentro, lo que te preocupa, lo que te angustia, lo que te quita el sueño.

Escribe sin miedo, sin vergüenza, sin límites, ábrete a ti mismo y déjate llevar, deja que sea tu mano la que esta vez te hable de lo que te pasa, deja que libremente se exprese y no la pares, déjala hacer...

Escribe todo lo que piensas, los problemas  y todas las cosas que se te ocurren para solucionarlos, los sueños y las que están a tu alcance en este momento, no te preocupes del orden, ni de si la letra es buena o mala, si escribes recto o torcido, si tachas y vuelves a escribir, no importan ni las faltas de ortografía, pues cuando habla el alma no existen reglas, escríbelo todo, hasta que no te quede nada ahí dentro, nada por sacar, todo, absolutamente todo, tiene que estar en ese papel.

Y después….

No lo leas inmediatamente, tómate tu tiempo, déjalo reposar,  descansa… de alguna manera ya sientes algo de liberación… pero ahora necesitas dejar la mente en blanco, sin actividad, vas directo al sofá y enciendes el televisor (el mejor somnífero)  dormir un rato es lo que necesita tu mente,  no te preocupes  si no logras conciliar el sueño, está demostrado que mientras se ve la televisión el cerebro tiene menos actividad que cuando estás durmiendo y eso es justo lo que necesitas en este momento, no pensar.

Después de un tiempo de descanso, relax y desconexión es hora de volver al papel, léelo, es hora de escucharte a ti mismo y de poner en orden esos pensamientos.

Ahora sí, ahora que los ves escritos es el momento de darles forma, lee con atención analizando y pensando qué le dirías a un amigo que te hubiera escrito esta carta.

Trátate como tu mejor amigo, con cariño, con empatía, con verdadero afán de apoyo, comprensión  y ayuda.

Te propongo el siguiente ejercicio, ya puestos, vamos a hacerlo bien, vamos a preparar la respuesta que le darías a tu amigo.

Sombrea el texto:
En rojo todo lo que sea grave,
En naranja lo menos grave
En verde todo lo que se puede superar sin dificultad
(Si no dispones de colores, sustituye el rojo por un círculo, el naranja por un rectángulo y el verde por un simple subrayado).

Ahora toca establecer prioridades y ordenar los pensamientos.

Después de sombrear lo más importante, céntrate en extractar y ponerlos por orden de prioridad.

En otra hoja, comienza a escribir…

En la parte izquierda enumera los problemas.

En primer lugar lo que has sombreado en verde, continúa con los de color naranja y en último lugar los rojos.

A la derecha pondrás las soluciones que se te habían ocurrido, no te preocupes si en la derecha dejas espacios en blanco, ya llegará la hora de completarlos.

Ahora ya lo tienes, ahora sí, ¡es hora de pensar!

Analiza cada una de las cosas que has colocado en la parte izquierda.
Piénsalo bien cuando estés leyendo y sé objetivo como lo serías intentando ayudar a tu amigo, compréndele, perdónale los errores, se magnánimo y a la vez resolutivo.

Para cada una de ellas escribe o completa qué soluciones y consejos le darías a tu amigo para sacarle de esa situación. Si no son graves díselo, explícaselo, a todos nos pasan cosas que nos afectan y hacen decaer la moral, es normal, no pasa nada, dile que no deje que su mente se enturbie con esas pequeñas cosas y pierda fuerza para abordar lo importante.

Detente en cada una de ellas por separado y ve centrándote en una sola, se objetivo, ahora es tu cabeza la que lidera.

Obtén una solución y ve rellenando espacios en la parte derecha.

Y ahora, atención, has llegado a la zona roja, esta requiere de tu máxima disposición y capacidad, no te puedes paralizar por difícil que sea, recuerda que tu amigo está en apuros y confía en ti para que le ayudes.

Piensa, concéntrate, estrújate el cerebro, es preciso que completes la parte derecha, tú tienes la solución, sabes qué se debe hacer para abordarlo, aunque sea difícil, aunque no sea inmediato, tú sabes qué pasos se deben dar para, poco a poco, volver el rojo, naranja, después verde y finalmente borrarlo definitivamente del papel,  piensa en tu amigo, confía en ti, te necesita.  

¡Vamos! No puedes detenerte hasta completarlo.
No puedes devolverle una hoja en blanco, ¿te lo imaginas?

¡Bien!, ¡lo has conseguido!, ¡fantástico!

Has sido capaz de analizar en profundidad la situación y encontrar soluciones para cada uno de los problemas, de establecer un plan de acción, de no defraudar a tu amigo.

Has sido capaz ¡De no defraudarte a TI MISMO!

¿Cómo te sientes?

No me lo digas, lo sé. Y no sólo lo sé sino que te felicito. ¡Bravo!

Mantenerse entero y poner distancia a los problemas para que no anulen tu capacidad de pensar, tu fuerza y tu valía, es un ejercicio muy difícil amigo mío, mucho y tú lo has superado.

Sólo por ello ya mereces mi admiración.

Y ahora, sin prisa pero sin pausa, ponte en marcha, ¡a por ello!

Tú sólo has encontrado y trazado el camino y tú sólo llegarás a la meta.

¡En marcha!



Esther de Paz

Te emplazo a que me cuentes el resultado



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lunes, 31 de agosto de 2015

Pensar… tu llave maestra / Capacidad de Gestión




capacidad de gestión, pensar



Septiembre, vuelta de vacaciones, se acabó el descanso, la desconexión, el relax y la ausencia de horarios y obligaciones.

Aquí estás de nuevo, reseteado y con toda la fuerza, energía y ánimo para afrontar con éxito este comienzo de curso.

Y digo comienzo de curso porque no sólo tienes ahí mismo la "vuelta al cole" sino porque tu año laboral comienza realmente ahora, en septiembre, el cuatrimestre que te espera es el más duro del año y el verdadero inicio de un nuevo "curso" profesional.

Te esperan presupuestos, planificación, consecución de objetivos de este ejercicio y planificación de los próximos, cierre de año, impuestos, reorganización, nuevos proyectos...

¿Te has parado unos minutos a pensar cómo te sientes? 
Pero a pensarlo de verdad, con objetividad, ¡nada de tópicos! del tipo: que aburrimiento, ufff otra vez a la oficina, vaya meses que me esperan, no me apetece, no voy a poder con ello...

Párate y piensa de verdad, con la cabeza y con el corazón y verás como tu perspectiva cambia. 
Te daré algunas claves para disipar tus dudas.

Has tomado unos días de descanso, necesarios e ineludibles, los has disfrutado y y has recargado tu energía, realmente te sientes fuerte, con ganas, eres un gran profesional, conoces tus capacidades y crees en ti mismo. Te esperan meses duros, de mucho trabajo y esfuerzo, miles de reuniones, negociaciones, problemas incidencias no previstas, etc., etc., etc., todo eso lo sabes, pero, si de verdad lo piensas, estás deseando empezar porque nada de eso te asusta, conoces tus capacidades, tienes un nuevo reto por delante y tu Capacidad de Gestión es el elemento clave de tu éxito.

Hablemos de ello

Poner en práctica y desarrollar nuestra capacidad de gestión es sencillo,  mucho más fácil de lo que creemos. El secreto, la clave, se reduce a una sola palabra "pensar".

¿Te sorprende esta simplificación?

Me explico.

A veces hacemos difícil lo sencillo, lo complicamos y además lo visualizamos como algo inalcanzable o sólo otorgado a unos pocos elegidos.

Es cierto que existen personas con capacidades innatas pero eso no significa que tú no puedas adquirirlas, desarrollarlas y potenciarlas.

Capacidad de Gestión ¿Qué es? ¿En qué consiste?

La capacidad de gestión es la habilidad de conseguir el Éxito en cualquier cosa que te propongas.

Es la seguridad de saber que eres capaz de analizar, definir, ordenar, unir, planificar, encauzar e implementar un TODO, ¡tu proyecto!

Es saber diseñar una cadena de montaje con un engranaje perfecto.

Utilizando una metáfora...
Ser el pincel que, en cada momento, sabe elegir y esbozar el óleo sobre el lienzo para crear una obra maestra.

En definitiva, es la capacidad de llegar hasta el final plenamente satisfecho de tu trabajo, de tus acciones, en cualquier ámbito, en cualquier situación.

Es saber que por complicado que sea, por más dificultades que surjan, por más obstáculos que concurran, por más elementos que intervengan, ¡lo lograrás!

Es preparar a nuestra mente para no procesar el “NO”, porque ante cualquier problema estamos preparados para gestionarlo.

La Capacidad de Gestión consiste en desarrollar la habilidad de visionar e interrelacionar todos los elementos del proyecto. Identificar cualquier punto que requiera atención y/o intervención de una forma ágil y confiable, proporcionando las herramientas y técnicas que permitan al Equipo su ejecución con la máxima eficacia y eficiencia.

Consiste en tener recursos en cualquier situación y tener la completa seguridad de que triunfarás.

¿Complicado? ¡En absoluto!

Sólo hay un secreto/clave “PENSAR”

Continuamos..

Elementos indispensables en la Gestión de éxito

  1. Capacidad de análisis (pensar)
  2. Escucha activa (pensar)
  3. Empatía (con el interlocutor) (pensar)
  4. Definir el objetivo, visualizarlo (pensar)
  5. Identificar las necesidades para su consecución (pensar)
  6. Identificar todos los elementos afectados (pensar)
  7. Valorar los medios con los que contamos (pensar)
  8. Planificación (Detallar las tareas a realizar) (pensar)
  9. Organización (ordenarlas por orden de prioridades) (pensar)
  10. Establecer una estrategia (procedimientos) (pensar)
  11. Dirigir /coordinar/supervisar/establecer métodos de control  en la ejecución e intervinientes de cada tarea) (pensar)
  12. Comunicación (Capacidad de interacción con todos los intervinientes) Del buen uso de las habilidades de comunicación depende el éxito de las relaciones y la capacidad de influir en los demás (pensar)
  13. Asertividad (pensar)
  14. Colaboración/Implicación (pensar)
  15. Confianza y seguridad (pensar)
  16. Evaluar los riesgos (económicos y operacionales)(pensar)
  17. Corregir de forma ágil y efectiva las posibles desviaciones (pensar)
  18. TOMAR DECISIONES (pensar)
  19. Implementar (pensar)

Un proyecto consta de múltiples elementos que es necesario interrelacionar para lograr su ejecución en tiempo, en plazo y con éxito (pensar).

La capacidad de gestión pasa por un buen análisis de los elementos necesarios para llegar al objetivo y una gran capacidad de reacción ante cualquier suceso, previsto o imprevisto (pensar).

La Gestión está presente en cualquier escenario

Gestión de un proyecto
Evento
Equipo
Día a día
Incidencias
Relaciones 

Y en todos ellos se requieren habilidades comunes:

Identificar el problema  (pensar)
Recabar información (pensar)
Analizar las causas (pensar)
Desarrollar soluciones novedosas (pensar)
Valorar soluciones alternativas (pensar)
Implantar la mejor solución (pensar)
Controlar su resultado (pensar)
Minimizar  riesgos (pensar)
Mantener un alto estándar de calidad (pensar)

¿Te das cuenta?

Pensar es el denominador común en todas y cada una de las fases de la gestión.

No se trata de memorizar los 19 elementos indispensables, y repasar por si se te ha olvidado alguno, cada vez que tengas que gestionar algo, no se trata de aprender de memoria una definición, un procedimiento, no se trata de tener la “chuleta” cerca y seguirla como un autómata. 
Se trata de entender y pensar.

Memorizar no es un buen método, la memoria no es infinita y falla, tiene lagunas, nuestro cerebro recuerda sólo aquello que realmente le ha impactado, aquello que ha hecho saltar alguna chispa en la neuronas.

“Las conexiones neuronales de la corteza son estimuladas por la información y se fortalecen y vinculan al contexto emocional en que se formaron”

Por tanto utiliza tu cabeza de forma inteligente, la memoria es finita e inestable, ¡tu capacidad de pensar no!

Se trata de entender lo que tienes delante, si lo entiendes, si piensas... el proceso lógico para determinar la gestión requerida aparece sólo, porque no tendrás que invocar a tu memoria sino a tu inteligencia.

De modo que…. Piensa, piensa, piensa, no te canses de pensar, de utilizar tu cabeza, de sacar la sustancia gris a hacer ejercicio, hazte preguntas, conexiona las partes, analiza lo que te “chirría” lo que no te cuadra, lo que no llegas a entender, y si no lo sabes, pregunta, no temas preguntar, buscar la información que necesitas para encajar el puzzle en tu cabeza, no te dejes piezas sueltas y si te falta alguna búscala. No pretendas aparentar seguridad si no la tienes, no tienes por qué saberlo todo, no tienes por qué entender todo, ¡no tienes que ser perfecto! Pero sí tienes que encontrar la solución e implementarla con éxito.

Trabaja en equipo, aprovecha y optimiza las capacidades de cada uno, enseña y aprende, se humilde, comparte lo que sabes, ayuda y colabora con el resto, no eres superman ni tienes que aparentarlo, pero lo que sí eres es inteligente y sabes cuándo, cómo y en qué momento debes actuar.

Utiliza tu inteligencia, si lo haces, si piensas…. el éxito te acompañará siempre.

Y lo más importante amigo mío, es que esto es aplicable a todos los ámbitos de la vida, a todos los cuatrimestres, a todas las dificultades, a todos los problemas, en tus caídas, en tus errores, en tus logros, con tus emociones.

En todas y cada una de las situaciones con las que te enfrentas cada día debes pensar.

Piensa, piensa, piensa, no me cansaré de recordártelo, utiliza tu cabeza, tu sentido común, no tires de método, el único método infalible que se debe grabar en tu memoria es “pensar”.

Dime, ¿crees que estás preparado, con ganas y deseoso de demostrar de lo que eres capaz?

¡Adelante! Yo no tengo la menor duda.


Esther de Paz


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