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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cuando estés mal, escribe...




Quieres escribir y no puedes, hay tantas cosas a tu alrededor que no están bien, te han aconsejado que escribas porque eso ayuda a ordenar tus pensamientos, pero son tantos los frentes que te desbordan que no sabes por dónde empezar y en lugar de aliviarte todavía te angustia más porque es otra tarea para la cual ni siquiera tienes costumbre.

Con papel y boli, a solas y sin más compañeros de viaje, tu mente hierve y suplica liberación, miras el papel y no sabes por dónde empezar, no le ves sentido a este ejercicio sin embargo sabes que debes hacerlo, comienzas con apenas dos palabras que definen tu estado de ánimo, pero te vuelves a parar, te sientes ridículo, son tantas cosas las que estallan en tu mente, ¡en tu alma! pero no le ves sentido a plasmarlas en esa hoja en blanco que te contempla pasiva y se niega a darte siquiera una pista sobre cómo y por dónde empezar.

¿Es así cómo te sientes cuando en un esfuerzo de disciplina y desesperación por salir de ese callejón, con el boli en tu mano, mirando escéptico y a la vez suplicante al papel, sientes estallar tu corazón y….  lo único que te salen son las lágrimas?

Te diré algo, ¡hazlo! Escribe, escribe sin parar, todo lo que se te ocurra, aunque no tenga sentido, aunque te repitas, aunque saltes de una emoción a otra, de un problema a otro, de una angustia a otra, escribe, escríbelo todo, escribe como te sientes, no te preocupes, ni te coartes, no limites tus pensamientos porque los estés plasmando en un papel, es para ti, nadie más va a leerlo, es una conversación que tienes contigo mismo en la más estricta  intimidad, dónde te confiesas sin rubor sacando todo lo que te quema por dentro, lo que te preocupa, lo que te angustia, lo que te quita el sueño.

Escribe sin miedo, sin vergüenza, sin límites, ábrete a ti mismo y déjate llevar, deja que sea tu mano la que esta vez te hable de lo que te pasa, deja que libremente se exprese y no la pares, déjala hacer...

Escribe todo lo que piensas, los problemas  y todas las cosas que se te ocurren para solucionarlos, los sueños y las que están a tu alcance en este momento, no te preocupes del orden, ni de si la letra es buena o mala, si escribes recto o torcido, si tachas y vuelves a escribir, no importan ni las faltas de ortografía, pues cuando habla el alma no existen reglas, escríbelo todo, hasta que no te quede nada ahí dentro, nada por sacar, todo, absolutamente todo, tiene que estar en ese papel.

Y después….

No lo leas inmediatamente, tómate tu tiempo, déjalo reposar,  descansa… de alguna manera ya sientes algo de liberación… pero ahora necesitas dejar la mente en blanco, sin actividad, vas directo al sofá y enciendes el televisor (el mejor somnífero)  dormir un rato es lo que necesita tu mente,  no te preocupes  si no logras conciliar el sueño, está demostrado que mientras se ve la televisión el cerebro tiene menos actividad que cuando estás durmiendo y eso es justo lo que necesitas en este momento, no pensar.

Después de un tiempo de descanso, relax y desconexión es hora de volver al papel, léelo, es hora de escucharte a ti mismo y de poner en orden esos pensamientos.

Ahora sí, ahora que los ves escritos es el momento de darles forma, lee con atención analizando y pensando qué le dirías a un amigo que te hubiera escrito esta carta.

Trátate como tu mejor amigo, con cariño, con empatía, con verdadero afán de apoyo, comprensión  y ayuda.

Te propongo el siguiente ejercicio, ya puestos, vamos a hacerlo bien, vamos a preparar la respuesta que le darías a tu amigo.

Sombrea el texto:
En rojo todo lo que sea grave,
En naranja lo menos grave
En verde todo lo que se puede superar sin dificultad
(Si no dispones de colores, sustituye el rojo por un círculo, el naranja por un rectángulo y el verde por un simple subrayado).

Ahora toca establecer prioridades y ordenar los pensamientos.

Después de sombrear lo más importante, céntrate en extractar y ponerlos por orden de prioridad.

En otra hoja, comienza a escribir…

En la parte izquierda enumera los problemas.

En primer lugar lo que has sombreado en verde, continúa con los de color naranja y en último lugar los rojos.

A la derecha pondrás las soluciones que se te habían ocurrido, no te preocupes si en la derecha dejas espacios en blanco, ya llegará la hora de completarlos.

Ahora ya lo tienes, ahora sí, ¡es hora de pensar!

Analiza cada una de las cosas que has colocado en la parte izquierda.
Piénsalo bien cuando estés leyendo y sé objetivo como lo serías intentando ayudar a tu amigo, compréndele, perdónale los errores, se magnánimo y a la vez resolutivo.

Para cada una de ellas escribe o completa qué soluciones y consejos le darías a tu amigo para sacarle de esa situación. Si no son graves díselo, explícaselo, a todos nos pasan cosas que nos afectan y hacen decaer la moral, es normal, no pasa nada, dile que no deje que su mente se enturbie con esas pequeñas cosas y pierda fuerza para abordar lo importante.

Detente en cada una de ellas por separado y ve centrándote en una sola, se objetivo, ahora es tu cabeza la que lidera.

Obtén una solución y ve rellenando espacios en la parte derecha.

Y ahora, atención, has llegado a la zona roja, esta requiere de tu máxima disposición y capacidad, no te puedes paralizar por difícil que sea, recuerda que tu amigo está en apuros y confía en ti para que le ayudes.

Piensa, concéntrate, estrújate el cerebro, es preciso que completes la parte derecha, tú tienes la solución, sabes qué se debe hacer para abordarlo, aunque sea difícil, aunque no sea inmediato, tú sabes qué pasos se deben dar para, poco a poco, volver el rojo, naranja, después verde y finalmente borrarlo definitivamente del papel,  piensa en tu amigo, confía en ti, te necesita.  

¡Vamos! No puedes detenerte hasta completarlo.
No puedes devolverle una hoja en blanco, ¿te lo imaginas?

¡Bien!, ¡lo has conseguido!, ¡fantástico!

Has sido capaz de analizar en profundidad la situación y encontrar soluciones para cada uno de los problemas, de establecer un plan de acción, de no defraudar a tu amigo.

Has sido capaz ¡De no defraudarte a TI MISMO!

¿Cómo te sientes?

No me lo digas, lo sé. Y no sólo lo sé sino que te felicito. ¡Bravo!

Mantenerse entero y poner distancia a los problemas para que no anulen tu capacidad de pensar, tu fuerza y tu valía, es un ejercicio muy difícil amigo mío, mucho y tú lo has superado.

Sólo por ello ya mereces mi admiración.

Y ahora, sin prisa pero sin pausa, ponte en marcha, ¡a por ello!

Tú sólo has encontrado y trazado el camino y tú sólo llegarás a la meta.

¡En marcha!



Esther de Paz

Te emplazo a que me cuentes el resultado



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lunes, 2 de noviembre de 2015

¡Resiste!




Hay días incluso temporadas en que todo tu mundo se oscurece y el negro es el color del horizonte. Esto sucede, es así y además es común, todos pasamos por ello en algún momento.
Son días/temporadas duras, que nos ponen a prueba impactando directamente en nuestra línea de flotación.

¿Sabes de qué te hablo, verdad?

Te hablo de esos momentos en que no eres capaz de ver los colores y además piensas que ya nunca jamás lo serás.
Días más oscuros que el negro donde únicamente pasan por tu cabeza  pensamientos de cansancio, agotamiento y desolación.

¿Te sorprende que lo sepa? ¿Qué sea capaz de adivinar cómo te sientes y lo mucho que necesitas ese abrazo que no llega…?

Pues tranquilízate, porque, aunque no lo creas, no eres especial,  ni raro.
Por esa situación pasamos todos, sin excepción, en algún momento o momentos de nuestra vida y como es inevitable lo único que tienes que hacer es resistir.

Lo importante es resistir, resistirte a esas ganas de abandonar todo, de tirar la toalla, de rendirte, de abandonarte...


No te digo cambiar de humor, no te digo sonreír si no te salen nada más que lágrimas, no te digo luchar si no tienes fuerzas, no te digo fingir alegría y emoción cuando lo que necesitas es un recogedor para recoger cada uno de los mil pedazos de tu ánimo roto, esparcidos por el suelo...

No, no te digo que hagas imposibles ni que seas un súper héroe, sólo te digo ¡resiste!, resiste, hiberna tu corazón si es preciso, pon tu mente a ralentí, funcionando sin desgaste. Si no puedes correr, camina, si no puedes caminar utiliza un bastón, pero no te pares, no te abandones, sólo resiste.

Ese color negro es pasajero y lo sabes, incluso aunque las cosas no cambien, porque eres tú el que va a cambiar el color de tus emociones, porque aunque las cosas no cambien tu eres capaz de transformar la adversidad en oportunidad y convertir el negro en blanco, el gris en azul y el marrón en verde.  

Resiste, porque las cosas sólo cambian cuando tú estás fuerte y convencido de que se puede.

Es posible que hoy sólo seas capaz de ver el negro, pero si aguantas, si resistes sin abandonar el barco, el arco iris volverá a iluminar tu vida y tú volverás a sonreír y ser feliz.

¡Resiste, por favor, no te rindas!

Los problemas, las desilusiones, las decepciones son una constante en nuestra vida y precisamente por eso tienes capacidad de lucha, de superación y de volver a levantarte cada vez que NO te rindes, cada vez que superas un nuevo obstáculo, cada vez que te levantas y vuelves a empezar con más fuerza y absoluta decisión de que nada ni nadie podrá conseguir que te dejes morir en el fango.

No es la primera vez que te pasa ni será la última, ya lo has vivido y superado en muchas ocasiones y sí sé que cada vez parece más duro y difícil, se que sientes que estás agotado de remar y estar en la orilla, pero no dejes que tus emociones, delirando de agotamiento, te engañen.  Porque sabes que no estás en la orilla, que has recorrido muchas millas y lo has hecho con éxito, que has sabido vencer y luchar contra vientos y mareas, que tu fuerza y tu perseverancia te han hecho vencer una y mil veces a todos los piratas que han intentado abordar tu embarcación.  Y como lo sabes y ya lo has vivido, sólo debes darte un respiro y resistir este nuevo envite.

No fuerces la máquina, déjate mecer por el viento, descansa, distrae tu mente, para motores, necesitan un descanso para volver a ponerse en marcha.

No pasa nada, necesitas un stop y reponer fuerzas, tu cuerpo y tu mente necesitan un respiro y debes dárselo, recuerda que sólo es temporal y que debes resistir pero ¡nunca rendirte!

Son momentos duros, muy duros que duelen y te atraviesan el alma, pero también sabes que es pasajero y que nunca nada ni nadie ha podido derrotarte.

Sé cómo te sientes pero también sé que el mundo de muchas personas  se apagaría si tú no estás en él.

¡Resiste! En estos momentos es lo único que te pido que hagas.


Esther de Paz

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lunes, 28 de septiembre de 2015

Y la vida pasa....







Pasan los segundos, pasan los minutos, las horas, los días, pasan los años, pasa la vida….

Implacable reloj proporcionalmente inverso a la consciencia y directamente proporcional a nuestra inconsciencia.

¡Cuánto tiempo perdido!

Malgastado en quejas, lamentos, frustraciones que no tienen sentido, enfados, momentos de cólera, tiempo empleado en tantas cosas que restan.
Oportunidades, personas disipadas en el camino que nunca debieron quedarse atrás. 
Otras como compañía tóxica que tiñe de gris tus días.
Responsabilidades mal entendidas, obligaciones impuestas por elementos ajenos que intentan controlar tu vida sin ni siquiera haberse probado tus zapatos.
Ausencia de honestidad, incoherencia, reglas sociales, religión como elemento de manipulación, educación basada en tabúes, imposiciones, injusticias, incongruencia y normas rígidas que no tienen fundamento.
Estatus, lujo, ansias de poder a cualquier precio.
Hipocresía y demagogia como recursos en una carrera dónde todo vale, aunque a tu paso lo único que dejes es un territorio devastado y sin posibilidad de volver a regenerarse…   

Y como contrapunto cientos de miles de horas de experiencia.

Y llega el día en el que inevitablemente te paras, observas y con consciencia, miras atrás, miras adelante, miras dónde estás y haces balance con resultado de ¡quiero volver a empezar!

Pero el tiempo no ceja en su despiadado avance y la omnipotente tecnología todavía no ha descubierto la marcha atrás. 

Sólo hay una opción, seguir adelante, pero cada vez estás más cerca del final del camino...

Y en ese instante miles de preguntas se agolpan en tu cabeza:

Cuántas veces te has quejado y menospreciado cosas añoradas cuando ya las has perdido.

Cuántas veces has elegido enfadarte cuando era posible reconducir la elección porque no era tan grave el motivo.

Cuántas veces has puesto en el primer orden de importancia aquello que estaba en las últimas posiciones.

Cuántas veces has creído que tus obligaciones estaban por encima de tu felicidad, cuando podían ser compatibles.

Cuántas veces has juzgado gratuitamente cuando no practicabas la empatía.

Cuántas veces te has justificado a ti mismo sabiendo que no eran correctas tus acciones.

Cuántas cosas te has perdido bajo el yugo de modelos sin sentido.

Cuántas veces has confundido responsabilidad con vida sin ilusiones.

Cuántas veces tus ansias de poder han transgredido los límites de lo permitido.

Cuántas veces te has justificado a ti mismo para poder dormir, a sabiendas de que el insomnio era más que merecido.

Cuántas veces has cambiado instantes de felicidad, por cargas acumuladas en tu mochila que no has sabido tramitar.

Cuántas veces has elegido limpiar la casa/hacer horas extras en la oficina, en lugar de ir de cena con tu pareja.

Cuántas veces has elegido odiar cuando sólo te hacías daño a ti mismo.

Cuántas veces la envidia te ha corroído cuando la elección era admiración, respeto y ejemplo.

Cuántas veces has optado por la venganza en lugar de la indiferencia.

Cuántas veces te has quedado inmóvil donde no eras feliz porque miedo y  riesgo anularon a  coraje, decisión, valentía y sueños.

Cuántas veces has lamentado tu suerte sin dar un solo paso por salir a su encuentro.

Cuántas veces  te has situado como última prioridad cuando cambiando las posiciones tu felicidad era la consecuencia.

¡Cuántas veces tantas cosas!

¡Cuántas veces tanto tiempo!

En contraposición…

Cuántas veces has comprendido que eres más afortunado que la mayoría.

Cuántas veces has sido feliz después de hacer lo correcto.

Cuántas veces te has sentido satisfecho por tu buen trabajo  aun en circunstancias desfavorables.

Cuántas veces has dormido como un niño tras elegir ser valiente, vencer los miedos y correr riesgos desechando la autojustificación.

Cuántas veces te has emocionado contemplando una puesta de sol regalándote ese momento.

Cuántas veces has elegido lo que realmente merece la pena y te hace feliz.

Todas estas y muchas otras preguntas se agolpan en tu cabeza cuando parado y consciente, haces tu propio balance.

Eres un resultado de sumas y restas.

Y justo ahí, en ese momento de plena consciencia, te das cuenta de lo que realmente importa y da sentido a tu vida.

Párate amigo mío, párate ahora si no lo has hecho ya y  mira...

Ha llegado el momento de tu pausa, de tu balance, ¡hazlo ya!, detente, no sigas caminando en la inconsciencia, no elijas obviar la evidencia.

Cierra los ojos, concéntrate, relájate y piensa….

Cuántas cosas te has perdido que desearías recuperar.

Cuantos instantes de felicidad has dejado pasar creyendo que volverían.

Cuantas oportunidades ignoradas por miedo al fracaso.

Cuánto tiempo desperdiciado en vano ¡que ya no retornará!

Ahora, a solas contigo mismo,  es el momento de las sumas y las restas, el momento de realizar con sinceridad el resultado de tu balance.

Se plenamente consciente de cuánto has aprendido, de lo mucho que tienes y VALORA todo lo bueno que hay en ti.

Es tiempo de cambiar el paso.

Tú decides cómo quieres recorrer el resto del camino…. 
Si perdiéndote la vida o invirtiendo cada minuto en ser feliz.  


Esther de Paz

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lunes, 23 de febrero de 2015

Cuando estaba a punto de rendirme




Lo que hacemos en esta vida, tiene su eco en la eternidad


¡Fuerza y Honor!

Imaginad donde queréis estar y se hará realidad, ¡manteneos firmes!

Hermanos, lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad 

Gladiator


¿Sabes, Máximo Décimo Meridio?, hoy me has hecho pensar....

Hoy te he visto dirigirte a tu fiel ejército, antes de empezar la batalla de Germania, hoy te visto emocionar a tus soldados, he visto como te vitoreaban, su admiración, su disciplina y su lealtad. Te he visto imprimirles valor, esperanza, fuerza y honor. Te he visto hacerles sentir grandes, valientes y orgullosos. Hoy he visto que los líderes existen mucho antes que su inventor.

Te he visto elegir el infierno antes que la traición.
Te he visto luchar con honor por lo que amas y perderlo.
Te he visto desgarrarte por la pérdida y caer exhausto de agotamiento y dolor. 
Te he visto herido, decepcionado, maltratado, humillado, esclavizado. Te he visto en el infierno, pero ni por un solo momento he viso que hayas  perdido tu valor como persona, como guerrero y como hombre.

Te he visto aceptar tu suerte y luchar cada día contra todo lo que no dignifique a una persona. 

He visto tu corazón herido de muerte, pero aun así lleno de nobleza, bondad y compasión.

He visto a un hombre que se ha ganado el respeto y la admiración allá donde ha ido.
He visto a un hombre decepcionado por la corrupción y traición pero firme con sus convicciones y sus propósitos.
He visto a un guerrero luchar con honor.
Te he visto defender la vida y la justicia.
He visto tu compasión.
He visto a un hombre aclamado por el pueblo y temido por los soberanos.

¡He visto tu victoria!

Y sí, Máximo, me has hecho pensar….

Cualquiera podemos ser Máximo Décimo Meridio, Comandante de los Ejércitos del Norte, General de las legiones, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio, padre y marido, fuerte, valiente, ganador, en plena gloria, reconocido y amado por su César, fiel, feliz de su victoria y de su reconocimiento, con su máximo anhelo concedido, volver a casa junto a su mujer y su hijo.

Si cambias “Máximo” por tu nombre, si dónde pone “Comandante” y “General” pones tu profesión y dónde dice “César” tu empresa…. te puedes ver a ti mismo, en tu máximo esplendor, un buen trabajo, prestigio profesional, una buena situación económica, estabilidad, alegría, felicidad….

Máximo Décimo Meridio, un leal General hispano del ejército de la Antigua Roma, traicionado por Cómodo, el ambicioso hijo del emperador, que se hace con el trono asesinando a su padre.

Máximo, un ganador en su momento de gloria, con una vida perfecta, lo tenía todo, pero en un momento tuvo que elegir  entre continuar con ella o arriesgarse a perderla, el precio era traicionar su lealtad y a su corazón.

A veces la vida te pone en esa tesitura….

Difícil elección de desmedidas consecuencias… 

Forzado a convertirse 
en esclavo

Gánate a la gente, le dijo el lanista y conseguirás tu libertad.

Sí, al igual que la de Máximo, tu vida cambió de rumbo y te ha mostrado una realidad que desconocías y que nunca hubieras ni siquiera imaginado...

Si has estado a punto de rendirte...

¡Mírate hoy!

Mírate dirigiendo tu fiel ejército en plena batalla, mírate emocionando a tus soldados, mírate cuando te vitoreaban, siente su admiración, su disciplina y su lealtad. 
Mírate imprimiéndoles valor, esperanza, fuerza, honor, mírate haciéndoles sentir grandes, valientes y orgullosos, mírate como un gran ejemplo de líder, ese que está en tu esencia desde el origen de los tiempos. 

En el corazón está el secreto.

Mira dónde estás y cómo has llegado, sólo eso, ¡mírate! Pero mírate orgulloso y sonríe porque tu nombre es Gladiador  y… al igual que a Máximo, ¡tu lucha, tu corazón y tus valores te han llevado a la victoria!

¡Fuerza y honor!

Imaginando dónde querías estar, se ha hecho realidad porque te has mantenido firme. 

¡Lo que hacemos en esta vida, tiene su eco en la eternidad!



Esther de Paz 

lunes, 16 de febrero de 2015

Y si en tu empresa no existen las personas




inteligencia emocional



Una y otra vez leemos a diario infinidad de excelentes artículos sobre Gestión de personas, Líderes, liderazgo, motivación.

El concepto de Recursos Humanos ha cambiado:

“La Dirección de RR.HH. ha pasado de ser contemplada como la Dirección de Personal, a ser ese Departamento que busca cuidar a las personas para que sientan que su trabajo tiene un sentido, un propósito” (Mario Alonso Puig)

A diario hablamos de líderes, ¿qué es un líder?:

“El líder huye de la mediocridad y busca la inteligencia. Se rodea de personas grandes, enormes, brillantes. No teme que acaben ocupando su puesto o rivalicen con él, al contrario. El líder busca talento, se rodea siempre de él, lo promueve, lo motiva, lo hace crecer… Porque sabe que siempre se aprende, porque siempre suma. El líder mantiene unido al equipo y se relaciona con él con firmeza pero con humildad. Allá donde haya un grupo de personas extraordinarias que trabajan juntas, es que detrás hay un líder” (Mercé Roura)

¿En qué consiste la Gestión de personas?

La capacidad de una empresa para involucrar a las personas con la misión, visión, valores y metas corporativas, así como la capacidad de conocer las fortalezas y debilidades de las personas para desarrollar el potencial existente, marcan la diferencia y hace que la función de gestión de personas y recursos humanos adquiera importancia capital y que ésta sea pieza fundamental que dará sentido a la estrategia general de la compañía. (Gestionando personas)             


Daniel Goleman reveló el valor de las emociones en el mundo laboral con su libro "Inteligencias Emocional"
Goleman, demostró científicamente que si una persona está emocionada, contenta, su inteligencia, su capacidad de aprender y su memoria funcionan de una manera distinta, por tanto si queremos ser efectivos en la vida y que nuestra inteligencia funcione correctamente, debemos cuidar el sentimiento y la emoción. 

La motivación mueve al ser humano a alcanzar sus metas. Es la mejor herramienta de trabajo para fortalecer el espíritu de los miembros de una Empresa, se alinean los objetivos con los de la organización consiguiéndolos de un modo satisfactorio.

La conciencia de Equipo produce más éxitos que si no existe el nexo.

Nunca presiones a un colaborador si quieres motivarle para que asuma más responsabilidades.

Así es la auténtica Gestión de personas y la seguridad de futuro de una empresa.

Todos estos conceptos son claros y están demostrados. El principal ACTIVO de una empresa son las PERSONAS y de su buena gestión dependen sus resultados.

Pero… ¿qué pasa si estás en una empresa que todavía no se ha enterado?

¿Qué pasa si perteneces a una organización dónde la Gestión de personas es un letrero en el organigrama, una cajita más que no puede faltar pero vacía de contenido?

¿Qué pasa si estás en una empresa dónde las personas no importan, no se valoran, son un instrumento que se usa, se abusa y cuando no sirve se tira sin que a nadie le tiemble el pulso?

¿Qué pasa si te asfixias porque cada día respiras un ambiente tóxico?

¿Qué pasa si por más que te esfuerces en ver color a tu alrededor, todo lleva una pátina de color gris?,

¿Qué pasa si irremediablemente la alegría y el orgullo de marca se han desintegrado?

¿Qué pasa si a tu alrededor ya no ves a nadie sonreír porque les han reventado la ilusión y se están ahogando?

¿Qué pasa si tu trabajo se ha convertido en una pesada losa que soportas con dignidad sólo porque necesitas llegar a fin de mes?

¿Qué pasa si estás atrapado en un callejón oscuro y sin salida, exhausto, axfisiándote contra la pared a punto de derrumbarte…?

Si ese es tu caso, te diré una cosa… tu empresa se hundirá sin remedio, pero tú NO naufragarás con ella.

"No se puede vencer a alguien que no se rinde" (Babe Ruth)

Aunque sean RRHH y no Gestión de personas, aunque estés en una jerarquía de poder y no de liderazgo, aunque te impongan una cultura del presentismo y no de motivación,  aunque te ahoguen y disfruten con ello, aunque se esfuercen en borrar tu sonrisa….  

¡No podrán vencerte!

¡En ti está la clave del Éxito! Tu inteligencia emocional! la capacidad de motivarte a ti mismo, de perseverar en el empeño a pesar de las frustraciones, de controlar los impulsos, de regular tu estado de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con la razón. 
El grado de dominio sobre estas habilidades es decisivo para determinar el motivo por el cual ciertos individuos (TÚ) prosperan en la vida mientras otros, con un nivel intelectual similar, acaban en un callejón sin salida. 

Cuando las cosas no van como esperamos, nos obstinamos en cambiar los personajes, cuando lo único que hay que hacer es cambiar de historia... (Libro: "El bolígrafo de gel verde")

¡Lidérate a ti mismo!

Aquí está tu punto de partida, tu camino de retorno y tu secreto.

¿Tienes dudas? ¡Yo, ninguna! y no es cuestión de Fe.

¿Crees que puedes? es tan simple como real.

Un líder se mira al espejo cada mañana y sonríe satisfecho con su reflejo. Un líder es seguro, osado, optimista, proactivo, está convencido de su Éxitoarriesga, innova, motiva, sorprende y ¡VENCE!

Puede que el camino no sea fácil, puede que existan obstáculos, puede que, en momentos, asomen las dudas…, puede que estés agotado, sin embargo la seguridad de saber que PUEDES desmantelará cualquier conflicto. 

Porque crees en TI, en tus capacidades, en tu tenacidad, en tu perspicacia, en tu TALENTO!

La victoria más grande e importante es conquistarse a uno mismo” (Platón)… 
Y TÚ ya lo has hecho.

El éxito en la vida no está en vencer siempre, sino en ¡no darse por vencido nunca!

La fórmula ya la tienes, ahora… ¡ponte en marcha!

"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.… No permitas que la vida se pase sin que la vivas". (Walt Whitman)




Esther de Paz 

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