Mostrando entradas con la etiqueta #atencíon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #atencíon. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cuando estés mal, escribe...




Quieres escribir y no puedes, hay tantas cosas a tu alrededor que no están bien, te han aconsejado que escribas porque eso ayuda a ordenar tus pensamientos, pero son tantos los frentes que te desbordan que no sabes por dónde empezar y en lugar de aliviarte todavía te angustia más porque es otra tarea para la cual ni siquiera tienes costumbre.

Con papel y boli, a solas y sin más compañeros de viaje, tu mente hierve y suplica liberación, miras el papel y no sabes por dónde empezar, no le ves sentido a este ejercicio sin embargo sabes que debes hacerlo, comienzas con apenas dos palabras que definen tu estado de ánimo, pero te vuelves a parar, te sientes ridículo, son tantas cosas las que estallan en tu mente, ¡en tu alma! pero no le ves sentido a plasmarlas en esa hoja en blanco que te contempla pasiva y se niega a darte siquiera una pista sobre cómo y por dónde empezar.

¿Es así cómo te sientes cuando en un esfuerzo de disciplina y desesperación por salir de ese callejón, con el boli en tu mano, mirando escéptico y a la vez suplicante al papel, sientes estallar tu corazón y….  lo único que te salen son las lágrimas?

Te diré algo, ¡hazlo! Escribe, escribe sin parar, todo lo que se te ocurra, aunque no tenga sentido, aunque te repitas, aunque saltes de una emoción a otra, de un problema a otro, de una angustia a otra, escribe, escríbelo todo, escribe como te sientes, no te preocupes, ni te coartes, no limites tus pensamientos porque los estés plasmando en un papel, es para ti, nadie más va a leerlo, es una conversación que tienes contigo mismo en la más estricta  intimidad, dónde te confiesas sin rubor sacando todo lo que te quema por dentro, lo que te preocupa, lo que te angustia, lo que te quita el sueño.

Escribe sin miedo, sin vergüenza, sin límites, ábrete a ti mismo y déjate llevar, deja que sea tu mano la que esta vez te hable de lo que te pasa, deja que libremente se exprese y no la pares, déjala hacer...

Escribe todo lo que piensas, los problemas  y todas las cosas que se te ocurren para solucionarlos, los sueños y las que están a tu alcance en este momento, no te preocupes del orden, ni de si la letra es buena o mala, si escribes recto o torcido, si tachas y vuelves a escribir, no importan ni las faltas de ortografía, pues cuando habla el alma no existen reglas, escríbelo todo, hasta que no te quede nada ahí dentro, nada por sacar, todo, absolutamente todo, tiene que estar en ese papel.

Y después….

No lo leas inmediatamente, tómate tu tiempo, déjalo reposar,  descansa… de alguna manera ya sientes algo de liberación… pero ahora necesitas dejar la mente en blanco, sin actividad, vas directo al sofá y enciendes el televisor (el mejor somnífero)  dormir un rato es lo que necesita tu mente,  no te preocupes  si no logras conciliar el sueño, está demostrado que mientras se ve la televisión el cerebro tiene menos actividad que cuando estás durmiendo y eso es justo lo que necesitas en este momento, no pensar.

Después de un tiempo de descanso, relax y desconexión es hora de volver al papel, léelo, es hora de escucharte a ti mismo y de poner en orden esos pensamientos.

Ahora sí, ahora que los ves escritos es el momento de darles forma, lee con atención analizando y pensando qué le dirías a un amigo que te hubiera escrito esta carta.

Trátate como tu mejor amigo, con cariño, con empatía, con verdadero afán de apoyo, comprensión  y ayuda.

Te propongo el siguiente ejercicio, ya puestos, vamos a hacerlo bien, vamos a preparar la respuesta que le darías a tu amigo.

Sombrea el texto:
En rojo todo lo que sea grave,
En naranja lo menos grave
En verde todo lo que se puede superar sin dificultad
(Si no dispones de colores, sustituye el rojo por un círculo, el naranja por un rectángulo y el verde por un simple subrayado).

Ahora toca establecer prioridades y ordenar los pensamientos.

Después de sombrear lo más importante, céntrate en extractar y ponerlos por orden de prioridad.

En otra hoja, comienza a escribir…

En la parte izquierda enumera los problemas.

En primer lugar lo que has sombreado en verde, continúa con los de color naranja y en último lugar los rojos.

A la derecha pondrás las soluciones que se te habían ocurrido, no te preocupes si en la derecha dejas espacios en blanco, ya llegará la hora de completarlos.

Ahora ya lo tienes, ahora sí, ¡es hora de pensar!

Analiza cada una de las cosas que has colocado en la parte izquierda.
Piénsalo bien cuando estés leyendo y sé objetivo como lo serías intentando ayudar a tu amigo, compréndele, perdónale los errores, se magnánimo y a la vez resolutivo.

Para cada una de ellas escribe o completa qué soluciones y consejos le darías a tu amigo para sacarle de esa situación. Si no son graves díselo, explícaselo, a todos nos pasan cosas que nos afectan y hacen decaer la moral, es normal, no pasa nada, dile que no deje que su mente se enturbie con esas pequeñas cosas y pierda fuerza para abordar lo importante.

Detente en cada una de ellas por separado y ve centrándote en una sola, se objetivo, ahora es tu cabeza la que lidera.

Obtén una solución y ve rellenando espacios en la parte derecha.

Y ahora, atención, has llegado a la zona roja, esta requiere de tu máxima disposición y capacidad, no te puedes paralizar por difícil que sea, recuerda que tu amigo está en apuros y confía en ti para que le ayudes.

Piensa, concéntrate, estrújate el cerebro, es preciso que completes la parte derecha, tú tienes la solución, sabes qué se debe hacer para abordarlo, aunque sea difícil, aunque no sea inmediato, tú sabes qué pasos se deben dar para, poco a poco, volver el rojo, naranja, después verde y finalmente borrarlo definitivamente del papel,  piensa en tu amigo, confía en ti, te necesita.  

¡Vamos! No puedes detenerte hasta completarlo.
No puedes devolverle una hoja en blanco, ¿te lo imaginas?

¡Bien!, ¡lo has conseguido!, ¡fantástico!

Has sido capaz de analizar en profundidad la situación y encontrar soluciones para cada uno de los problemas, de establecer un plan de acción, de no defraudar a tu amigo.

Has sido capaz ¡De no defraudarte a TI MISMO!

¿Cómo te sientes?

No me lo digas, lo sé. Y no sólo lo sé sino que te felicito. ¡Bravo!

Mantenerse entero y poner distancia a los problemas para que no anulen tu capacidad de pensar, tu fuerza y tu valía, es un ejercicio muy difícil amigo mío, mucho y tú lo has superado.

Sólo por ello ya mereces mi admiración.

Y ahora, sin prisa pero sin pausa, ponte en marcha, ¡a por ello!

Tú sólo has encontrado y trazado el camino y tú sólo llegarás a la meta.

¡En marcha!



Esther de Paz

Te emplazo a que me cuentes el resultado



Si te gusta mi blog, te invito a suscribirte y no perderte ninguna de nuestras apasionantes charlas.
¡Me encantaría contar con tu compañía en cada café! ¿Me acompañas?
(Desde tu dispositivo móvil podrás hacerlo si bajas hasta el final de la página y eliges "ver versión web")
¡Gracias por estar aquí!

lunes, 11 de mayo de 2015

Sé como el mar



Sé como el mar, reinvéntate cada día



En nuestra charla de hoy quiero que me escuches con atención, es importante. 

Estoy aquí, frente al mar y estoy pensando en ti, en todas esas cosas que rondan tu cabeza, en esas nubes grises que amenazan tormenta, en ese viento desapacible que te provoca escalofríos, en ese descenso térmico interior que intenta paralizarte, en esas distorsiones "climato-emocionológicas" que te desorientan y te ocultan el sol….

Pienso en ti y sin saber por qué, rememoro recuerdos..

Verás, te contaré un secreto, hace muchos años, siendo una niña, me pusieron como deberes en el cole escribir una poesía, nunca había escrito ninguna, ¡mi primera poesía!, no sabía ni por dónde empezar y de repente, sin pensar,  me salió así:

El mar
Qué bello es el mar
Con sus olas verdes que vienen y van.
Los pájaros vuelan sin saber qué hacer
Y el sol se asoma por el horizonte cada amanecer…

Hoy, después de ¡tantos años! Y aquí, frente a él, todavía la recuerdo y la sonrisa es inevitable….
Son tan simples esos versos, desprenden tanta ingenuidad… es increíble que haya podido pasar tanto tiempo y tan deprisa.

Pero lo que me lleva a contarte esta historia es que hoy, tanto tiempo después, el mar sigue provocando en mí un raudal de emociones y a medida que va pasando el tiempo esa lista se alarga y su poder se vuelve más intenso.

Sigue siendo un misterio el porqué de esa omnipotencia, pero lo cierto es que existe, se siente y junto a él encuentro la paz.

Me inspira, siento, pienso y por eso te digo...  Sé como el mar.

El mar tiene la capacidad de ser bello cada día, de ser distinto, especial, de cambiar de color, de ser manso, fuerte, bravo y hasta de enfurecerse.
Tiene la capacidad de sorprender, de emocionar, de abrazarte, de dejarse querer, admirar, de pasearte por sus bellas aguas,  de procurarte alimento, diversión, aventura, misterio..

También puede ofrecerte cobijo, hacer que le eches de menos si no está, de ser tu amigo y confidente. Tiene la capacidad de entenderte, de enamorarte, de provocar tu admiración, es presumido y se muestra bello para ti, te regala la vista, el olfato, el tacto, el gusto y el oído. 
Es grande y poderoso pero se pone a tu disposición con humildad.

¡Sé como el mar que cada día se reinventa para ti!

Reinvéntate cada día si es necesario, no permitas que nada pueda contigo, las dificultades existen y te acompañarán siempre, los problemas están al acecho y te asaltan cuando menos te lo esperas, el camino no es llano, caminar no es fácil, la energía en ocasiones se agota y el agotamiento te confunde y dispersa dejándote desorientado y a la deriva, pero no naufragues, ¡no te lo permitas!, la fuerza está en ti y aunque no lo creas es inagotable, estar donde estás lo demuestra, por tanto tenlo presente y cuando estés pensando en abandonar tómate un respiro, hazte un regalo y mímate para recuperarte.

Un parón en seco es necesario para una arrancada cargada de energía, de fuerza y determinación.

Sé como el mar y siéntete poderoso, bello, distinto, especial, cambia de color, sé manso, bravo, enfurécete si es necesario, sorprende, emociona, abraza, quiere y déjate querer. 
Admírate, pasea por tu interior, alimenta tu alma, diviértete, vive una aventura, busca el misterio, la emoción, la pasión, cobíjate en ti mismo sin dejar de ser un puerto de referencia dispuesto a acoger y dar cobijo a su vez. Sé tu propio confidente, entiéndete, se magnánimo, no te juzgues, conversa contigo mismo y disfruta de la conversación, párate, contempla, siente, vive cada segundo con intensidad, ponte a tu disposición y date un respiro, regálatelo con generosidad y escucha tu corazón.

Te lo mereces, lo necesitas y no te lo cuestionas, sabes lo que quieres y sabes aún mejor lo que no quieres, tienes el poder y la fuerza para marcar los límites y seguir adelante.

Contémplate y regálate la vista, el olfato, el tacto, el gusto y el oído y acércate al mar porque él sabe de ti, de tu grandeza y te comprende.
El está ahí  para que te conectes y te recargues.

Enchufa el cargador, conéctate y date un respiro.

¡Sé como el mar, reinvéntate cada día!

Porque, al fin y al cabo, nada ni nadie podrá hacerte feliz si tú no lo haces antes.





Esther de Paz

lunes, 20 de abril de 2015

No te (a)Líes con cualquiera





En el mundo de los negocios y las empresas cada vez es más habitual establecer colaboraciones y sinergias para beneficio de todos incluido el cliente, ya que a éste le facilitas un servicio con tu mediación que tú no posees en tu catálogo y a su vez extiende la confianza que él ha depositado en ti.

En estas situaciones, se crea un efecto extra debido a la acción conjunta, que ninguno de los intervinientes hubiera podido generar en caso de actuar de forma aislada.

Por lo general el resultado es favorable cuando varios elementos de una organización actúan concertadamente ya que el resultado es superior a la suma de los resultados de cada parte actuando aisladamente.

A simple vista todo son ventajas, pero ¡cuidado! porque no siempre puede ser así.

Convertirse en prescriptor de un servicio puede tener efectos muy negativos en tu empresa. Si no eliges con mimo con quién te alías podría volverse en tu contra, perjudicar seriamente la imagen de tu Marca y, lo que es peor, la confianza de tu cliente.

Pero antes hablemos del cliente:

Un cliente es una persona o empresa receptora de un bien, servicio, producto o idea, a cambio de dinero u otro artículo de valor.

Los clientes tienen necesidades y expectativas que deben ser tenidas en cuenta por la organización.

Una necesidad es algo que el consumidor realmente necesita, algo indispensable, como los alimentos. Una expectativa es una esperanza o posibilidad de conseguir una cosa, algo que el consumidor no tiene garantizado que conseguirá pero que espera de un producto o servicio.

Clientes, necesidades, expectativas…. Versus marcas

¿Te has parado a pensar alguna vez la potencia y la profundidad que tiene la palabra cliente?

¿Has profundizado alguna vez en algo tan obvio como que sin clientes no existirían las empresas?

El cliente es la pieza clave de nuestra economía, una economía de mercado dónde existe una oferta y una demanda de los bienes y servicios ofertados.

¿Te imaginas un mundo sin clientes? Absurdo ¿verdad? Se nos desmonta todo nuestro sistema de mercado como un castillo de naipes.

Pues entonces ¡ponte las pilas! y dale la importancia que tiene.

Cada día vemos cómo las empresas se exprimen los sesos estudiando la manera de captar nuevos clientes, de cómo llegar hasta ellos,  de cómo extender su zona de influencia, se los exprimen para inventar nuevas técnicas de venta, llamadas de atención, ofertas de atracción para clientes nuevos y utilizan todo tipo de métodos para lograr que compren su producto/servicio, que lo consuman y lo más importante, qué repitan.

También vemos como, cada vez más,  se establecen sinergias entre empresas para ampliar su catálogo de productos y con ello fidelizar más al cliente.

Bien, todo eso es perfecto, pero lo que NO veo cada día es a las empresas dejarse la piel por proporcionar calidad a sus clientes, por preocuparse de saber qué necesitan, por devanarse los sesos en resolver sus problemas, por estar ahí cuando el cliente les requiere, por cuidar y mejorar sus procesos, procedimientos, productos, servicios, nivel de atención para que no existan incidencias o se minimicen, por hacerles sentir cuidados, mimados, valorados, protegidos, por empatizar con ellos y demostrarlo, por ser una referencia en la experiencia del cliente, por ganarse su confianza, ¡por sus emociones!

"… cuando una empresa deja de ser empresa y se convierte en negocio, está firmando su sentencia de muerte"

Tú eres una empresa, una gran empresa, buscas el Éxito ¡no te comportes como un negocio!

Tu cliente te busca por una necesidad y tiene unas expectativas. Así de simple y así de fácil. Hazlo fácil también tú satisfaciéndole y superándolas.

Tu cliente espera:
  1. Calidad en tu producto/servicio, esto (como he dicho en más de una ocasión) doy por sentado que lo tienes porque si no es así, olvídate, desde ya, de todo el resto.
  2. Soluciones porque tiene un problema o una necesidad.
  3. Calidad de atención, necesita una sonrisa, una cálida acogida, un entorno agradable, educación, amabilidad y percibir que tu actitud es proactiva hacia su necesidad. Que te preocupa, que estás y que vas a poner el alma en su demanda.
  4. Compromiso en tiempo y plazos (esto no requiere explicación).

Así de fácil y así de sencillo es enamorar a tu cliente. Pues entonces ponte las pilas y ¡hazlo! estrújate los sesos en ello porque el resto vendrá sólo.
Si lo haces y lo mantienes... ¡Él te seguirá a dónde vayas!

Cuida sus emociones y escúchale como lo harías con tu mejor amigo porque él te devolverá amistad.

No menosprecies su fidelidad ofreciendo beneficios a clientes nuevos que a él le niegas, estás desestimando su lealtad y confianza, es un error, le decepcionarás y te conducirá a perderle.

Preocúpate por saber qué necesita, qué quiere, qué espera y supera sus expectativas. Adelántate y sorpréndele con tus acciones, hazle la vida fácil, sé diferente, demuestra que elegirte ha sido un acierto, haz que se sienta satisfecho por ello, provoca que sea tu mejor embajador, ¡hazle Feliz!

Un cliente satisfecho es un cliente fiel, preocúpate por su bienestar por sus emociones, gánate su corazón y tu Éxito estará asegurado.

Y ahora volvamos a l tema que nos ocupa.

Tú que eres de los que te dejas la piel por tu cliente, que en cada acción haces un ejercicio de empatía y por eso le tienes, te lo has ganado, le has enamorado, es tuyo y es fiel.....
Cuando por mejorar esa atención, por intentar cubrir todas sus necesidades, ofrecerle un servicio más global y también como es lógico aumentar tus beneficios, establezcas colaboraciones o sinergias, te alíes con otras marcas….. Asegúrate muy mucho de que sigan tu misma filosofía, hazlo con la máxima atención, cuida la selección y cerciórate de que cuando mires en sus ojos veas su corazón y nunca el símbolo del dólar.

Tu  cliente está comprando a través de ti porque es en ti en quien confía, porque tú le das soluciones, le satisfaces y le comprendes, porque se siente seguro.

Mantén ¡SIEMPRE! firme la alianza con tu cliente. No dejes que nada ni nadie la pueda poner duda.

No te (a)Líes con cualquiera



Esther de Paz