Mostrando entradas con la etiqueta #engaño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #engaño. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Adiós


despedida


Quizás ya no sea tiempo de nosotros 
Quizás sea tiempo de recuerdos

De lo que pudo haber sido y no fue...
De lo que no supimos hacer.

Ya no vale aferrarse a un sueño.

Se fue...

Hoy soy otra persona 
pero nunca la llegarás a conocer...

¿Te quise? 

Quizás no

Entregué sin condiciones mi amor 
a un auténtico caballero,
que yo sola dibujé 
en una pompa de jabón.

Un espejismo, cual árido desierto, 
Que nunca existió.

Te digo adiós.

Hasta... ¿dentro de unos años?
No
Hasta la próxima vida, amor.

Si nos encontramos 
Prometo no repetir este error.


Esther de Paz
#Microcuento
 

 Si te gusta mi blog, te invito a suscribirte.
¡Me encantaría contar con tu compañía en cada café! ¿Me acompañas?
Desde tu dispositivo móvil podrás hacerlo si bajas hasta el final de la página y eliges "ver versión web" en la parte derecha encontrarás un espacio para suscribirte con tu email) 


lunes, 6 de julio de 2015

Cuando me hacen daño…



personas, momentos, sensaciones, emociones


Cuando me hacen daño, tiemblo, me doblo, acuso el golpe y hasta lloro, a veces de impotencia,  a veces de rabia conmigo misma, a veces de desilusión, a veces de decepción, a veces de tristeza, a veces de frustración, a veces de cansancio, otras de emoción, a veces me duele tanto…. que no puedo ni llorar.

Mis ojos se apagan, pierden la vida, mi sonrisa hace absentismo y mi capacidad de control se pone en huelga. Paso lista y no hay nadie salvo yo misma en lo más hondo de un abismo del que parece que no hay retorno… siento dolor, un dolor intenso, duro e insoportable que pido a gritos que me alivien, es tan profundo y duro soportarlo que me siento morir, es el dolor del alma, quizá el más duro de todos los que existen y para el que no existe medicina ni remedio que lo logre calmar…

Sí, se cómo te sientes, se cómo te sientes cuando presumen tolerancia y  te devuelven intolerancia, cuando presumen transparencia y te devuelven confusión, cuando presumen de dar oportunidades a la vida, a las personas, a las relaciones y cierran la puerta en tus narices, cuando presumen de corrección y respeto y ni siquiera practican las más mínimas normas de cortesía y educación, cuando confunden bueno con tonto, cuando confías y te traicionan, cuando brillas e intentan apagar tu luz, cuando necesitas amor, comprensión, cariño… y…. no hay nadie….

Y te preguntas ¿por qué?

Y cómo no puedes dejar de creer en las personas, porque te niegas a hacerlo, porque no crees en un mundo de corazones de hielo… porque cuando les tienes enfrente puedes sentir su corazón, un corazón que ansía amor, comprensión, cariño, tolerancia, empatía, que lleva una coraza para sentirse fuerte y a salvo,  pero que está débil y triste porque no es feliz sólo subsiste porque no está a pleno rendimiento, en su máximo potencial, ese estado que es dónde realmente quiere estar y dónde no necesita corazas protectoras para sentirse fuerte porque lo es... sólo encuentras una explicación... ¡miedo! ¡terror!

Esos corazones están llenos de cicatrices, heridas que en su momento los hicieron sangrar y los destrozaron, experiencias que han dejado una huella dolorosa y que no desean volver a repetir, incomprensión, traiciones, errores, desamor, desilusión, tristeza, dolor en una palabra…

Pero tú no puedes permitirte ser así y seguir su ejemplo atrincherándote en el terror y abriendo fuego hacia cualquiera que intente acercarse a ti.

¿Sabes?, yo también tengo miedo, mucho miedo, a veces hasta pánico, pero no puedes dejar que tus miedos sean más grandes que tus sueños, no puedes dejar que tu mochila te doble, no permitas que esa carga sea tan fuerte que te aplaste.

Todos la tenemos, es inevitable, está ahí y viaja contigo a tu espalda.

Es posible que tu mochila acumule experiencias que acabaron en cicatrices. Sí amigo mío, sé lo que piensas porque la mía no es diferente, pero no puedes poner un cierre hermético porque entonces no tendrás oportunidad de enriquecerla, de llenarla de nuevas experiencias que traigan felicidad a tu vida y liberen tu corazón. 

Experiencias, personas, momentos, sensaciones, emociones que te hagan volver a vivir, ¡a VIVIR de verdad!

Empéñate en aliviar esa carga incorporando vivencias que aligeren su peso, que sumen, que aporten, que te traigan nuevas ilusiones, nuevos sueños y miles de razones para continuar y sonreír.

Sonríe, se valiente, se fuerte pero también frágil y flexible, tolera, perdona, olvida y sigue tu camino, no intentes hacer daño y aun menos por despecho, no intentes odiar, créeme, no vale la pena, el daño sólo te lo harás a ti mismo y te impedirá ser feliz.

Llora cuando tengas que llorar y dóblate de dolor si es preciso, acusa el golpe, pero ¡aguanta!. Desahógate sin miedo, es lícito, bueno, necesario y te hará más fuerte. Tómate tu tiempo…

Pon límites, mantente firme, lidera tu vida y sobre todo y por encima de todo, sé coherente. Porque la incoherencia es el mayor motivo de descrédito hacia uno mismo.

Y hazte una sesión de ysis”:

¿Y si  resulta que los malos momentos me fortalecen?

¿Y si llorando me estoy queriendo?

¿Y si enfrentando mis miedos ellos salen huyendo?

¿Y si no abandono mis sueños  y los alcanzo porque me están esperando?

¿Y si siendo fiel a mis principios me siento grande?

¿Y si ayudando a los demás conjugo el verbo reconfortar en primera, segunda y tercera persona del singular y del plural?

¿Y si sonriendo ilumino el mundo?

¿Y si siendo valiente alcanzo metas insospechadas?

¿Y si dando recibo tanto?

¿Y si escuchando consigo que alguien se sienta importante?

¿Y si comprendiendo provoco comprensión?

¿Y si perdonando provoco amor?

¿Y si amando recibo amor?

¿Y si no me rindo y triunfo?

¿Y si creo en las personas, aunque a veces me defrauden, porque eso me hace sentir bien?

¿Y si siendo honesto mi ejemplo se viraliza?

¿Y si con mi emoción emociono?

¿Y si todos estos “ysis” merecen la pena porque mi integridad y amor hacia mí mismo no han sido traicionados?


Reflexiona sobre cada uno de ellos amigo mío, reflexiona, porque si lo haces te darás cuenta de que… 

Cuando las cosas se hacen bien, sólo pueden salir bien.



Esther de Paz

lunes, 13 de abril de 2015

Conduce tu vida






Nuestros lunes de charla y reflexión

Atrás quedaron los años de la niñez, la adolescencia, la juventud.

Atrás quedaron  enseñanzas, costumbres, vivencias, éxitos, fracasos, momentos de victoria y momentos de derrota, sueños, ilusiones, proyectos, experiencias, días felices, días amargos, pérdidas irreparables, personas queridas que ya no están, amor, desamor, pasión, apatía, felicidad,  sufrimiento causado por traiciones, cobardías, engaños, gente (personas y empresas) a quién abriste tu corazón y lo hicieron pedazos…

El “mix” de toda una vida, que se acumula en una mochila cargada a la espalda…

En ocasiones la vida es una autovía de 4 carriles, ancha y recta, con puestos de seguridad para casos de emergencia donde siempre encuentras ayuda y apoyo.
Otras se convierte en una montaña rusa sin cinturón de seguridad, donde pilotas sólo y sin manual, donde los vértigos te envuelven, se apoderan, donde los miedos te desbordan, donde los riesgos, en ocasiones,  no puedes ni siquiera medirlos …
Y una vez más, a pesar de todo lo que sabes, de todo lo vivido, de toda tu experiencia…. te vuelven a hacer daño…

Argggg ¡Cómo duele! Acusas el golpe, el dolor te dobla. 
Por momentos pierdes la estabilidad y todo da vueltas…. No entiendes nada y te preguntas ¿por qué?....

No hay explicación.

La explicación es que a quién suponías honestidad, no la tenía, en quien confiaste, te traicionó, a quién diste tu amor te devolvió cobardía, quien te dio su palabra de no hacerte daño y ser sincero, te engañó, quién te prometió seguridad, reconocimiento, recompensa, se volvió humo ….

Pero ahí estás, en la “Pole position” de nuevo al volante, conduciendo, venciendo y superando cualquier dificultad a pesar de que el miedo no te abandona, las dudas te distorsionan, no hay copiloto, no hay relevo cuando el cansancio te vence. Pero continúas, sigues adelante, porque sabes que no hay recompensa sin esfuerzo. Porque luchas por lo que vale la pena, por lo que crees, porque  a pesar de algunas amarguras … llegará tu momento, ese dónde te paras, sonríes,  incluso lloras de emoción.
Entonces es cuando, con orgullo, miras al frente satisfecho y dices….. ¡¡HA MERECIDO LA PENA!!

Querido amigo, nuestro café de hoy, es para recordarte que Tú eres un todo-terreno, ¡no lo olvides!, preparado para conducir por cualquier superficie. 

Aunque no lo sepas posees ruedas de seco y de mojado, luces anti-niebla, techo panorámico, cambio manual y automático, reductora, tu motor admite gasolina y diessel, tienes frenos de disco, ABS, ESP , airbag, control de tracción y hasta control de descenso. 
El pack completo va contigo y cuando es necesario se pone en marcha
No son extras, ¡es de serie!, por tanto, sin la más mínima duda y con decisión, coge firme el volante, pisa el acelerador,  ponte en marcha y ¡conduce tu vida!

Nadie va a hacerlo por ti, ni nadie lo hará mejor.

  

Esther de Paz 

Si te ha gustado, comparte