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miércoles, 4 de diciembre de 2019

Adiós


despedida


Quizás ya no sea tiempo de nosotros 
Quizás sea tiempo de recuerdos

De lo que pudo haber sido y no fue...
De lo que no supimos hacer.

Ya no vale aferrarse a un sueño.

Se fue...

Hoy soy otra persona 
pero nunca la llegarás a conocer...

¿Te quise? 

Quizás no

Entregué sin condiciones mi amor 
a un auténtico caballero,
que yo sola dibujé 
en una pompa de jabón.

Un espejismo, cual árido desierto, 
Que nunca existió.

Te digo adiós.

Hasta... ¿dentro de unos años?
No
Hasta la próxima vida, amor.

Si nos encontramos 
Prometo no repetir este error.


Esther de Paz
#Microcuento
 

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lunes, 29 de junio de 2015

Es hora de soltar lastre...



el amor sólo lo encuentra un auténtico caballero, sin armaduras y sin miedos,



Deja libre tu pluma que sea ella quien mueva tu dedos.
No pienses, déjala libre, ella sabrá sostenerlos.
Tiene cosas que decir sabe de tus miedos, quiere romperlos de lleno porque tu alma está triste si los guarda tan dentro.

Sabe de tu armadura y tu obsesión por brillarla.
Sabe de tu título de caballero.
Ella lo siente... 
Y lo escribe en silencio… 
Sabe lo que te pesa y que estás atrapado dentro. 
Te has impuesto un título creyendo que tu destino era ese, el ser perfecto ante el mundo, pero te estás muriendo por dentro. 
Tu armadura brilla, es fuerte y lustrosa, te da imagen de caballero, el mundo reclama tu ayuda, se apoya, tú te mantienes regio. 
La foto es perfecta, hasta llegaste a creértelo. 
Fuerte, correcto, sabio y recio.
Pero lo cierto es que estás triste, cansado y lleno de desasosiego. 
Esa armadura lustrosa está cargada de farsas, de historias que te vendieron, que tú nunca compraste pero quisiste creerlo.
Ahora, su peso es tan fuerte que llega a oprimir tu pecho, 
No puedes con tanta carga, te asfixia, tu alma se muere adentro. Intentas arrancarla sin éxito. 
Te crees y presumes de hombre perfecto, muchos te ponen de ejemplo.

Te has cargado el mundo a la espalda, uffff, ¡demasiado peso! 
Todos viven su vida, a ti no se te permite hacerlo.
Te nutres de pequeñas ilusiones que sólo pueden ser un secreto.
Porque nadie entendería que necesitaras afecto, que estés doblado por dentro aunque la armadura disimule el efecto. 
Has llegado hasta aquí y ya no puedes con ello.
Liberarte de la armadura es un camino complejo. 
Encuéntrate contigo mismo, ahí hallarás el secreto.
Te espera un camino difícil, pero deberás recorrerlo. 
Comienza por amarte a ti mismo y el amor que creías hasta ahora se te revelará cruento, porque necesitar con egoísmo no es amor del sincero. 
Deberás cambiar de ambición no es buena la de la mente, quédate sólo con la del corazón.
Es hora de conquistar los dragones, esos que se llaman miedoque colonizan tu cabeza desde ni sabes el tiempo.
Si sales invicto en la lucha, Voluntad Osadía volverán a ocupar su puesto.  
Al otro lado del miedo morían de agonía... anhelando su legítimo caballero. 
Ese que volará a  lo alto de la cima aceptándose de nuevo. 

Porque el AMOR sólo lo encuentra un auténtico caballero, ¡sin armaduras y sin miedos! 

Para todas las personas (hombres y mujeres) que, intentando "parecer" perfectos, cargan una pesada mochila a su espalda y de tanto aparentar y arrastrar... se olvidaron de vivir.

Inspirado en el libro: "El Caballero de la armadura oxidada" 
(Robert Fisher)

Esther de Paz

lunes, 15 de junio de 2015

Mi ADN es la Gestión del Éxito




cliente, confianza, convencer



Dani Martín se pasea por mi cabeza, campa a sus anchas recorriendo cada una de mis neuronas, a su paso se activan, comentan entre ellas... ¡Qué bonita es la vida!

Se desperezan unas a otras con codazos de complicidad, #sonríen, se contagian de emoción, consiguen envolverme, me activan y sin ser ni siquiera consciente…. El problema que rondaba en mi cabeza ¡está resuelto!

Llevas días preocupado por la estrategia comercial, técnicas de venta, un plan difícil pues cada vez es más complicado vender. 
Los clientes, (y tú mismo cuando te pones en su piel), están saturadas de tanta oferta, llamadas a cualquier hora, whatsapp, correos en la bandeja de entrada  ofreciendo la “panacea” para casi cualquier cosa. ¡Humo!

Bombardeos de publicidad por todas partes, estés donde estés, leas lo que leas, escuches la radio o veas la TV, la publicidad es intrusiva y lo peor es que ni siquiera capta tu atención, sólo te molesta.
Realmente es complicado vender, está ya todo inventado.

Entonces ¿por qué el Éxito de algunas empresas, marcas, personas…?

De pronto, entre la voz de Dani Martín se escucha un sonido, pones atención y es tu teléfono, alguien te plantea un problema que tú debes resolver y debes hacerlo de forma brillante, porque si han acudido a ti no  puedes permitirte defraudar esa confianza, ¡lo sabes! te preocupa, le das vueltas… es complicado pero… ¡te gustan los retos!

Y escuchas…

Qué bonita la vida 
Que da todo de golpe
 
Y luego te lo quita
Te hace sentir culpable
A veces cuenta contigo
A veces ni te mira
Que bonita la vida. 


Qué bonita la vida 
Cuando baila su baile
Que se vuelve maldito
Cuando cambia de planes
Ahora juega contigo
Otras tantas comparte
Qué bonita la vida 


Y piensas...

Qué bonita la vida que cada día me ofrece oportunidades, sorpresas, retos, me brinda la ocasión de aprender, de crecer, de avanzar, de superarme, de ser mejor profesional, mejor persona.

No puedes sentirlo de otra manera.

Ahora estás aquí, atendiendo la llamada y activando tu mente en busca de soluciones, siempre las hay, sólo hay que querer encontrarlas. Y tú que eres un profesional, que te apasiona lo que haces (porque si no es así estás perdido), te pones en marcha sabiendo que no le defraudarás.

¿Es complicado?, ¿No lo tenías planificado? ¿Tu agenda está desbordada? No importa, tú sabes discriminar y establecer las prioridades. Tu mente es un constante procesador que no descansa, porque sabe de tus pasiones y de lo que te reconforta. Acreditar, un día más, que has generado confianza, has encontrado soluciones y superado los retos.

Continúas escuchando…

Y tan bonita es
Que a veces se despista
Y yo me dejo ser
Y tan bonita es... 

Estábamos en la preocupación de la estrategia comercial, técnicas de venta ¿recuerdas? Por momentos parecía un proyecto difícil.

Sales del despiste y te das cuenta de que la solución está en tus manos, ni más lejos, ni más cerca, ni es difícil, ni es preciso inventar nada.
Únicamente depende de ti, de tu actitud, de tu empatía, de tu honestidad, de tu entrega, de tu pasión.

Cuando miras a los ojos de forma transparente, cuando pones pasión en lo que haces y crees en ello, cuando eres honesto con tus clientes y contigo mismo, cuando el "humo" es un elemento descartado y descatalogado en tu estrategia, cuando te pones en la piel del cliente, cuando te entregas en cuerpo y alma a lo que haces y además disfrutas con ello….
No necesitas hacer el pedido de “estrategia comercial” porque lo tienes de serie.

Dani Martín amplifica tu emoción…

Es vida lo que me das
Vida tu caminar
Vida que arrampla
Cobarde que lucha
Que sueña que perderás
Vida que vuelve a dar
Vida que sola estas
Vida repleta de gente
Que nace que vive
Que viene y va.


Qué bonita la vida
Tantas veces enorme
Te acaricia y te mima
Te hace sentir tan grande
A veces eres su niño
A veces enemiga
Qué bonita la vida


Querido amigo si tú me convences no tendrás que venderme nada porque seré yo quien acudiré a conquistarte.

La confianza que me generas, tu atención, tu interés, tu escucha activa, esa pasión que me transmites, la sonrisa con la que me recibes, tu interés por mis problemas, tu soluciones, tu respeto sin intrusismo, tu honestidad aún en ocasiones en las que no puedes complacerme, tus alternativas, tu elegancia, tu imagen, las emociones que me generas,  tus detalles…. Hacen que no necesite que me vendas porque soy yo el que necesito comprarte.

Qué bonita la vida
Que regalo tan grande
Que luego te lo quita
Te hace no ser de nadie
A veces sin sentido
Otras tantas gigante
Qué bonita la vida.


Cuida, MIMA a tu cliente, descubre sus necesidades, transmite entusiasmo, dile NO si es preciso,  motiva, sorprende, cuida los detalles, simplifica, emociónale, ¡sé diferente!

Y tan bonita es
Y yo me dejo ser
Y tan bonita es... 

Es vida lo que me das
Vida tu caminar
Vida que arrampla
Cobarde que lucha
Que sueña que perderás
Vida que vuelve a dar
Vida que sola estas
Vida repleta de gente
Que nace que vive
Que viene y va.


Y continúas escuchando porque la  música tiene  ese don especial que  si te paras… y sientes…. hallarás lecciones maestras que no se enseñan en la universidad porque son tan sutiles y especiales que sólo tu sensibilidad y tus sensaciones son capaces de registrarlas y aprender de ellas…

Y lo más curioso es que tus clientes lo captan, por eso te buscan, vuelven y regresan de nuevo a buscarte.

Entre vender y convencer existe un gran diferencia, una línea sutil entre el “humo” y las emociones, si sabes dibujarla, si lo haces, si lo consigues, descubrirás el Éxito.

Mis neuronas, ya desperezadas, activas, a pleno rendimiento, bailan al son de la música felices y sonrientes, se dan codazos y me hablan… Tu ADN es la Gestión del Éxito.

Inspiro profundo, sonrío y con paso firme salgo a la calle convencida de que estoy en el camino correcto.

Vida, vida, vida, vida...

Qué bonita la vida
Que te mece con arte
Que te trata de usted
Para luego arroparte
Te hace sentir valiente
Otras tantas don nadie


¿Me acompañas? No dudes 
Juntos, ¡seremos Éxito!

¡Qué bonita la vida!





Esther de Paz

lunes, 27 de abril de 2015

¿Hablamos de Valores?




valores éticos


Yo me valoro, tú te valoras, él se valora….  

Yo tengo valores, tú tienes valores, él tiene valores, ellos tienen valores….

¡Falso!

Es cierto que estoy utilizando dos conceptos diferentes en mis afirmaciones, en el primer caso se trata del verbo “valorar” y en el segundo del sustantivo “valores”, pero de ambas cosas quiero que hablemos en nuestra charla de hoy.

Comencemos por el verbo.

Valorar es apreciar algo, estimarlo, darle aprecio. Y cuando hablo de valorarse me refiero a todo aquello relacionado con uno mismo.

¿Nos valoramos a nosotros mismos?

¡No! no lo hacemos, no tenemos en cuenta todo nuestro potencial, lo que demostramos cada día, lo que somos, nuestros logros, las dificultades superadas, las veces que hemos remontado, todo lo que hemos construido con nuestro esfuerzo  y tesón.

Sólo lo hacemos si obtenemos la aprobación externa, parece que sin eso no somos nada. ¡¡¡Error!!!

Valorarse es mirarse al espejo y sentirse orgulloso de uno mismo, ver una imagen de alguien GRANDE, que ha llegado hasta ahí a pesar de las dificultades, que ha remontado una y mil veces las zancadillas de la vida, que ha superado obstáculos, que corre cada día hacia la meta sin mirar atrás, que no le pesan las mochilas porque las lleva cargadas de sabiduría, que se permite debilidades sin flagelarse, que se hunde por momentos… pero que resurge de las cenizas como el ave Fénix, que puede ver sus resultados porque están ahí, ¡porque los lleva puestos!

Y ¿por qué no lo hacemos? ¿Por qué no nos valoramos? ¿Por qué necesitamos que sean los “otros” los que lo hagan?

Es el momento de romper el bucle, es el momento de parar, de pensar, de hacer recuento…. de poner encima de la mesa lo que suma y lo que resta y ver el resultado.

Dime… 
¿Qué ves?
¿Cómo te sientes? 
¿Estás sonriendo? 

¡Enhorabuena!

Porque ahora SÍ, ahora tú y sólo tú eres ¡quién te está dando valor!


Ahora abordemos el sustantivo, hablemos de Valores

Esto es otro cantar, ¿valores? ¿Qué es eso?

Valores son principios que nos permiten realizarnos como personas estructurando y orientando nuestro comportamiento de forma respetuosa y sin afectar de manera negativa a quienes nos rodean.

Son creencias fundamentales que nos ayudan a elegir, apreciar y preferir unas cosas o un comportamiento en lugar de otro. Son fuente de satisfacción y plenitud y desarrollan virtudes que benefician a nuestro entorno y a la sociedad en general.

Justicia, libertad, responsabilidad, honestidad, respeto, lealtad, solidaridad, generosidad, agradecimiento, amistad, amor, tolerancia, empatía, sinceridad.

Y todo eso es precisamente lo que esta sociedad está perdiendo, lo que, sin saber por qué, se va quedando como algo en desuso.

Cada vez más oímos hablar del presente, del momento, del ahora….

¡Bien! Comparto esa filosofía,  es buena porque nos invita a prestar toda la atención en el momento en el que estamos, nos invita a disfrutarlo, a saborearlo, a vivirlo con intensidad, a no perdernos lo mejor de cada día dispersando nuestra atención en un pasado que se fue o en un mañana incierto…

Eso es maravilloso, vivir con plenitud cada instante y enfocar toda nuestra atención en ello, de tal forma que cada día tenemos la oportunidad de ser felices, de sonreír, de tener ilusiones, de vivirlas, de soñarlas y de conseguirlas….

Pero no hay que confundir el “ahora” con el “YO” y “mi ombligo”.

Vivir el presente es fantástico, mirarse el ombligo ¡nefasto!

Centrarnos únicamente en el YO a cualquier precio tiene un coste muy alto con resultados lamentables.

Si alguna vez tienes dudas entre el YO y el vivir el AHORA, antes de continuar hazte esta pregunta: “¿Cómo me sentiría yo si me lo hicieran a mi?”…. la respuesta despejará todas tus dudas.

Después… ¡la elección es tuya!  Pero con una diferencia, sabrás que clase de valores son los que practicas.

Recuerda:

Valórate como te mereces sin esperar a que lo hagan por ti pero nunca, NUNCA, le des la espalda a tus Valores.

En definitiva y de una manera muy simple no te he contado otra cosa que ¡¡la receta del éxito!! 

Si este post ha servido para hacerte pensar, he conseguido el objetivo.


Esther de Paz