lunes, 31 de agosto de 2015

Pensar… tu llave maestra / Capacidad de Gestión




capacidad de gestión, pensar



Septiembre, vuelta de vacaciones, se acabó el descanso, la desconexión, el relax y la ausencia de horarios y obligaciones.

Aquí estás de nuevo, reseteado y con toda la fuerza, energía y ánimo para afrontar con éxito este comienzo de curso.

Y digo comienzo de curso porque no sólo tienes ahí mismo la "vuelta al cole" sino porque tu año laboral comienza realmente ahora, en septiembre, el cuatrimestre que te espera es el más duro del año y el verdadero inicio de un nuevo "curso" profesional.

Te esperan presupuestos, planificación, consecución de objetivos de este ejercicio y planificación de los próximos, cierre de año, impuestos, reorganización, nuevos proyectos...

¿Te has parado unos minutos a pensar cómo te sientes? 
Pero a pensarlo de verdad, con objetividad, ¡nada de tópicos! del tipo: que aburrimiento, ufff otra vez a la oficina, vaya meses que me esperan, no me apetece, no voy a poder con ello...

Párate y piensa de verdad, con la cabeza y con el corazón y verás como tu perspectiva cambia. 
Te daré algunas claves para disipar tus dudas.

Has tomado unos días de descanso, necesarios e ineludibles, los has disfrutado y y has recargado tu energía, realmente te sientes fuerte, con ganas, eres un gran profesional, conoces tus capacidades y crees en ti mismo. Te esperan meses duros, de mucho trabajo y esfuerzo, miles de reuniones, negociaciones, problemas incidencias no previstas, etc., etc., etc., todo eso lo sabes, pero, si de verdad lo piensas, estás deseando empezar porque nada de eso te asusta, conoces tus capacidades, tienes un nuevo reto por delante y tu Capacidad de Gestión es el elemento clave de tu éxito.

Hablemos de ello

Poner en práctica y desarrollar nuestra capacidad de gestión es sencillo,  mucho más fácil de lo que creemos. El secreto, la clave, se reduce a una sola palabra "pensar".

¿Te sorprende esta simplificación?

Me explico.

A veces hacemos difícil lo sencillo, lo complicamos y además lo visualizamos como algo inalcanzable o sólo otorgado a unos pocos elegidos.

Es cierto que existen personas con capacidades innatas pero eso no significa que tú no puedas adquirirlas, desarrollarlas y potenciarlas.

Capacidad de Gestión ¿Qué es? ¿En qué consiste?

La capacidad de gestión es la habilidad de conseguir el Éxito en cualquier cosa que te propongas.

Es la seguridad de saber que eres capaz de analizar, definir, ordenar, unir, planificar, encauzar e implementar un TODO, ¡tu proyecto!

Es saber diseñar una cadena de montaje con un engranaje perfecto.

Utilizando una metáfora...
Ser el pincel que, en cada momento, sabe elegir y esbozar el óleo sobre el lienzo para crear una obra maestra.

En definitiva, es la capacidad de llegar hasta el final plenamente satisfecho de tu trabajo, de tus acciones, en cualquier ámbito, en cualquier situación.

Es saber que por complicado que sea, por más dificultades que surjan, por más obstáculos que concurran, por más elementos que intervengan, ¡lo lograrás!

Es preparar a nuestra mente para no procesar el “NO”, porque ante cualquier problema estamos preparados para gestionarlo.

La Capacidad de Gestión consiste en desarrollar la habilidad de visionar e interrelacionar todos los elementos del proyecto. Identificar cualquier punto que requiera atención y/o intervención de una forma ágil y confiable, proporcionando las herramientas y técnicas que permitan al Equipo su ejecución con la máxima eficacia y eficiencia.

Consiste en tener recursos en cualquier situación y tener la completa seguridad de que triunfarás.

¿Complicado? ¡En absoluto!

Sólo hay un secreto/clave “PENSAR”

Continuamos..

Elementos indispensables en la Gestión de éxito

  1. Capacidad de análisis (pensar)
  2. Escucha activa (pensar)
  3. Empatía (con el interlocutor) (pensar)
  4. Definir el objetivo, visualizarlo (pensar)
  5. Identificar las necesidades para su consecución (pensar)
  6. Identificar todos los elementos afectados (pensar)
  7. Valorar los medios con los que contamos (pensar)
  8. Planificación (Detallar las tareas a realizar) (pensar)
  9. Organización (ordenarlas por orden de prioridades) (pensar)
  10. Establecer una estrategia (procedimientos) (pensar)
  11. Dirigir /coordinar/supervisar/establecer métodos de control  en la ejecución e intervinientes de cada tarea) (pensar)
  12. Comunicación (Capacidad de interacción con todos los intervinientes) Del buen uso de las habilidades de comunicación depende el éxito de las relaciones y la capacidad de influir en los demás (pensar)
  13. Asertividad (pensar)
  14. Colaboración/Implicación (pensar)
  15. Confianza y seguridad (pensar)
  16. Evaluar los riesgos (económicos y operacionales)(pensar)
  17. Corregir de forma ágil y efectiva las posibles desviaciones (pensar)
  18. TOMAR DECISIONES (pensar)
  19. Implementar (pensar)

Un proyecto consta de múltiples elementos que es necesario interrelacionar para lograr su ejecución en tiempo, en plazo y con éxito (pensar).

La capacidad de gestión pasa por un buen análisis de los elementos necesarios para llegar al objetivo y una gran capacidad de reacción ante cualquier suceso, previsto o imprevisto (pensar).

La Gestión está presente en cualquier escenario

Gestión de un proyecto
Evento
Equipo
Día a día
Incidencias
Relaciones 

Y en todos ellos se requieren habilidades comunes:

Identificar el problema  (pensar)
Recabar información (pensar)
Analizar las causas (pensar)
Desarrollar soluciones novedosas (pensar)
Valorar soluciones alternativas (pensar)
Implantar la mejor solución (pensar)
Controlar su resultado (pensar)
Minimizar  riesgos (pensar)
Mantener un alto estándar de calidad (pensar)

¿Te das cuenta?

Pensar es el denominador común en todas y cada una de las fases de la gestión.

No se trata de memorizar los 19 elementos indispensables, y repasar por si se te ha olvidado alguno, cada vez que tengas que gestionar algo, no se trata de aprender de memoria una definición, un procedimiento, no se trata de tener la “chuleta” cerca y seguirla como un autómata. 
Se trata de entender y pensar.

Memorizar no es un buen método, la memoria no es infinita y falla, tiene lagunas, nuestro cerebro recuerda sólo aquello que realmente le ha impactado, aquello que ha hecho saltar alguna chispa en la neuronas.

“Las conexiones neuronales de la corteza son estimuladas por la información y se fortalecen y vinculan al contexto emocional en que se formaron”

Por tanto utiliza tu cabeza de forma inteligente, la memoria es finita e inestable, ¡tu capacidad de pensar no!

Se trata de entender lo que tienes delante, si lo entiendes, si piensas... el proceso lógico para determinar la gestión requerida aparece sólo, porque no tendrás que invocar a tu memoria sino a tu inteligencia.

De modo que…. Piensa, piensa, piensa, no te canses de pensar, de utilizar tu cabeza, de sacar la sustancia gris a hacer ejercicio, hazte preguntas, conexiona las partes, analiza lo que te “chirría” lo que no te cuadra, lo que no llegas a entender, y si no lo sabes, pregunta, no temas preguntar, buscar la información que necesitas para encajar el puzzle en tu cabeza, no te dejes piezas sueltas y si te falta alguna búscala. No pretendas aparentar seguridad si no la tienes, no tienes por qué saberlo todo, no tienes por qué entender todo, ¡no tienes que ser perfecto! Pero sí tienes que encontrar la solución e implementarla con éxito.

Trabaja en equipo, aprovecha y optimiza las capacidades de cada uno, enseña y aprende, se humilde, comparte lo que sabes, ayuda y colabora con el resto, no eres superman ni tienes que aparentarlo, pero lo que sí eres es inteligente y sabes cuándo, cómo y en qué momento debes actuar.

Utiliza tu inteligencia, si lo haces, si piensas…. el éxito te acompañará siempre.

Y lo más importante amigo mío, es que esto es aplicable a todos los ámbitos de la vida, a todos los cuatrimestres, a todas las dificultades, a todos los problemas, en tus caídas, en tus errores, en tus logros, con tus emociones.

En todas y cada una de las situaciones con las que te enfrentas cada día debes pensar.

Piensa, piensa, piensa, no me cansaré de recordártelo, utiliza tu cabeza, tu sentido común, no tires de método, el único método infalible que se debe grabar en tu memoria es “pensar”.

Dime, ¿crees que estás preparado, con ganas y deseoso de demostrar de lo que eres capaz?

¡Adelante! Yo no tengo la menor duda.


Esther de Paz


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lunes, 3 de agosto de 2015

Corazones rotos




Deseos de felicidad, Anhelos de amor, De ternura, De caricias, De cariño, De pasión, De deseo, ilusión



Deseos de felicidad
Anhelos de amor
De ternura
De caricias
De cariño
De pasión
De deseo...
Ilusiones escondidas que asoman gritando salir
Ganas de comenzar una vida.

Pasiones ocultas, encerradas en un sinvivir que atormenta el alma
Miedos tan profundos que devoran emociones
Secretos en un corazón destrozado que se niega a volver a palpitar
Mariposas en el estómago mutiladas para que no puedan revolotear
Amarguras que afloran con sabor a hiel
Responsabilidades con apodo de escudo
Indecisiones
Un paso adelante, dos pasos atrás
Más incertidumbre
Más miedo
Más dolor
Más daño
Más frustración
Más impotencia.

Tremendo coctel, aletargado en un alma demasiado sensible, con peligro de explosión.

Al otro lado… 

La ilusión
Una llamada
Un café
Una sonrisa
Una charla de absoluta conexión
Reloj, por favor, ¡no marques las horas!

¡Mil sueños por cumplir a 2 centímetros de ti!

Mariposas que revolotean a pesar de su disminución
Todos los sentidos despiertos
Un corazón destrozado comienza a palpitar
Emociones a flor de piel…
Sonríe de nuevo el alma
No sólo un alma, sino dos.

Comienzan un sueño anhelado…

Dos almas que se pasean por las nubes desbordando ilusión
Dos almas que no duermen porque se sueñan despiertas
Dos almas que deliran por vivir esa pasión.

Porque la vida es así
Te trae regalos y te sorprende
La vida y sólo la vida,  hace que dos almas se encuentren.

Todo es perfecto, no hay peros
Únicamente dos miradas que cuando se cruzan, se pierden
Y cuando no se cruzan…
Se sueñan
Se desean
Se piensan
Se sienten.

Los astros están alineados
La Luna llena
La noche mágica
Y yo...

Yo no sé cómo comenzar esta historia
Una historia que acaba casi sin comenzar.

No hay razones
Sí mil excusas
Mil miedos
Mil heridas sin cerrar
Otro paso atrás, ya van tres.

Un cubo de basura repleto de sueños rotos

Y de nuevo el miedo sonríe…

¡Porque ha vuelto a ganar la batalla!


Sí amigo, este eres tú.

Guerrero sin guerra
Comandante sin ejército
Caballero sin dama
Corazón sin consuelo.

¿De verdad me dices que vas a dejar que el miedo gane la batalla?

¿Dónde está tu coraje, tu decisión, tu valentía, tus ansias de volar, tu compromiso contigo mismo, tu coraje?  ¡Tu valor!

Tú y sólo tú tienes el poder de elegir ser feliz.  
Libera tu corazón, dale una oportunidad y déjale sentir... 
Si la vida te sorprende... no seas tú quien le cierre la puerta. 

¡No permitas que el miedo te rompa el corazón!

NO al miedo, mi querido amigo, SÍ a la vida, SÍ al amor.

Al miedo sólo puedes enseñarle los dientes. Saca tu furia, arrincónalo, combátelo, lucha contra él de la forma que sea, pero no permitas que te gane la batalla. 

Tú eres mucho más grande que eso

Yo lo sé porque lo he visto en tus ojos...




Esther de Paz 



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lunes, 20 de julio de 2015

Otra vez lunes... ¡Perfecto!






Por norma general los lunes son días que no gozan de muy buena fama. Existe una leyenda negra que los envuelve y nunca nos hemos parado a pensar si es cierta, si tiene fundamento o de lo contrario llevamos años convencidos, arrastrados y confundidos por algo sobre lo que ni si quiera hemos hecho una pequeña reflexión.

¿Y si resulta que estamos equivocados?

¿Y si durante años llevamos arrastrando un tremendo error?

Vamos a pensar…..

Sumido en un profundo y apacible sueño oyes un sonido que te alerta, el temible despertador, se acabó el descanso, hora de levantarse y ponerse en marcha.

- Uffff que pereza, ¡encima lunes! Odio los lunes, ¡¡no puedo con ellos!!

Y así, sin darte cuenta y casi sin abrir los ojos,  comienzas a enviar mensajes negativos a tu cerebro.

Tus neuronas se ponen en guardia y sacan toda la artillería porque el mensaje que les llega es nefasto.  

Empiezas a visualizar la situación y continúas negativizando.

- ¡Lunes! Se me va a hacer eterno, no quiero que sea lunes, ¿por qué no es viernes?, me encantan los viernes, me levanto feliz y con energía, ¡sonriente!, pero los lunes……. ¡Es que no puedo con mi vida!

Y poco a poco entras en una espiral de la que ya no sabes salir porque todo, absolutamente todo está en manos del cerebro,  los pensamientos negativos producen señales nocivas para el cuerpo, las neuronas se van comunicando entre ellas, transmiten el mensaje a los músculos y sientes que no te responden.

Estás sumido en una profunda falta de interés, de motivación de ilusión. No sonríes. No tienes fuerzas y aunque la ducha te estimula, no es suficiente porque tu cerebro tiene el poder y lo curioso es que ese poder se lo has dado tú.

Sigamos pensando…..

Retrocedemos al punto de partida.

Suena el despertador y, aunque es cierto que cuesta salir de ese agradable estado de confort y descanso, tu mente se activa incluso sin abrir los ojos, tus neuronas ya están desperezadas, preparadas para recibir mensajes y comunicarse con el resto del cuerpo, entonces ¡es el momento!

Es el momento de ver que cada lunes se abre un mundo entero de posibilidades, es el momento de valorar las oportunidades que comienzan con él. 

Piensa en tu trabajo, sí, en todos esos “marrones” que tienes, en cómo vas a abordarlos y en que cada uno de ellos es un oportunidad de logro, de superación, de satisfacción personal, de motivación.

Piensa en todos los que ya has superado, cómo te sentías ante ellos, cómo los abordaste y cómo se convirtieron en resultados.

Son unos cuantos ¿verdad?

Te sientes orgulloso al recordarlos ¿no es cierto?

De repente estás sonriendo aún sin abrir los ojos. Parece que el despertador ya no es un vecino insoportable, sino un amigo que te llama a la acción, que te recuerda que el día te espera con ansia porque te necesita. Necesita tu presencia, firme, segura, potente, esa figura de alguien que se valora, que sabe que aún en las peores circunstancias ha sabido manejarse en la tormenta, esa persona que aún yendo a territorio hostil sabe que es un profesional, que no le importa lo difícil que sea el día, frustrante a veces, pero como inteligente que es, sabe que no siempre las cosas salen bien, que no siempre todo es bonito y fácil, porque si lo fuera …. no tendría valor, no tendría mérito y además lo haría cualquiera.

Sí, amigo, sé que las cosas no son fáciles, nada de lo que merece la pena lo es.

Sé que en muchas empresas no existen las personas (leer más) sé que es posible que no valoren tu talento, sé que hay ocasiones en que intentan hundirte, que te ponen a prueba, que te topas con muros que parecen insalvables, que te cansas, que te agotas, que te dan ganas de tirar la toalla, que lo que ves a tu alrededor son vendedores de humo que insultan tu inteligencia, que no  cuentan contigo, que intentan apartarte con argumentos vacíos, que ves progresar a quien no tiene más mérito que el de la mediocridad. 

Quizás tu empresa sea de esas que difunde a los cuatro vientos ¡el principal activo de una empresa son las personas! pero de puertas a dentro la realidad es otra, y ves, vives cada día como las personas no cuentan, como esa filosofía es menos que papel mojado, porque te presionan sin límites, te coaccionan para que alargues tu jornada de forma gratuita, porque no les importa cómo te sientes, tus problemas, tu ingeniería financiera para llegar a final de mes, tus emociones, tu vida, tus responsabilidades y obligaciones fuera de la empresa. Te exprimen bajo ese arrojo y valentía basado en la política del miedo,  porque hay demasiada gente buscando empleo. 

Y cómo lo lunes no gozan de buena fama te has acostumbrado a pensar todo eso.

Error de base, costumbre mal adquirida por dejarte llevar por la leyenda. ¿Te das cuenta de la confusión?

¿No te ves? Ahí estás tú, a pesar de todo, demostrando cada día tu talento, tus logros, tu iniciativa, tu tesón, ¡tus resultados!

Dime, ¿alguien puede quitártelos?

¡No! no pueden porque son hechos, resultados que están ahí, demostrables, visibles y tangibles. Y eso lo has hecho TÚ.

Porque un profesional lo es y lo demuestra. Y tú lo eres porque está en tu ADN, porque tus neuronas se activan con ello, se sienten tan bien que quieren más y cuando acaba el día saben que han estado perfectamente dirigidas.

Los lunes son esos días dónde comienzas un nuevo periodo de oportunidades, de sorpresas, de enseñanzas, de mejora, de conquista de nuevas metas, otros 5 días por delante para gestionar y demostrar tus capacidades.

¿A quién? ¡¡A ti mismo!! ¿Te parece poco? 

Porque cuando eres capaz de demostrarte eso a ti mismo ya tienes ganado el respeto y la admiración de los demás.

Es fantástico contarle todo eso a tus neuronas, hacerlas saltar, que suelten chispas, que comuniquen energía a tus músculos, que activen tu cerebro, que todas su emociones se potencien y recorran tu cuerpo. Ese que ya está en la ducha, sonriendo y deseando salir a la calle ¡a comerse el mundo!

Vamos, ¿te vas a perder un solo minuto de satisfacción personal?

¡Ni de broma!

Te has ganado el respeto del mundo y por eso cada lunes decides cómo quieres comenzar.

Bajo el chorro de agua te sientes fuerte, sonríes y piensas…. 

Otra vez lunes, ¡Perfecto!



Y si alguna vez tienes dudas, por favor, vuelve a leer este post.  


Esther de Paz

lunes, 6 de julio de 2015

Cuando me hacen daño…



personas, momentos, sensaciones, emociones


Cuando me hacen daño, tiemblo, me doblo, acuso el golpe y hasta lloro, a veces de impotencia,  a veces de rabia conmigo misma, a veces de desilusión, a veces de decepción, a veces de tristeza, a veces de frustración, a veces de cansancio, otras de emoción, a veces me duele tanto…. que no puedo ni llorar.

Mis ojos se apagan, pierden la vida, mi sonrisa hace absentismo y mi capacidad de control se pone en huelga. Paso lista y no hay nadie salvo yo misma en lo más hondo de un abismo del que parece que no hay retorno… siento dolor, un dolor intenso, duro e insoportable que pido a gritos que me alivien, es tan profundo y duro soportarlo que me siento morir, es el dolor del alma, quizá el más duro de todos los que existen y para el que no existe medicina ni remedio que lo logre calmar…

Sí, se cómo te sientes, se cómo te sientes cuando presumen tolerancia y  te devuelven intolerancia, cuando presumen transparencia y te devuelven confusión, cuando presumen de dar oportunidades a la vida, a las personas, a las relaciones y cierran la puerta en tus narices, cuando presumen de corrección y respeto y ni siquiera practican las más mínimas normas de cortesía y educación, cuando confunden bueno con tonto, cuando confías y te traicionan, cuando brillas e intentan apagar tu luz, cuando necesitas amor, comprensión, cariño… y…. no hay nadie….

Y te preguntas ¿por qué?

Y cómo no puedes dejar de creer en las personas, porque te niegas a hacerlo, porque no crees en un mundo de corazones de hielo… porque cuando les tienes enfrente puedes sentir su corazón, un corazón que ansía amor, comprensión, cariño, tolerancia, empatía, que lleva una coraza para sentirse fuerte y a salvo,  pero que está débil y triste porque no es feliz sólo subsiste porque no está a pleno rendimiento, en su máximo potencial, ese estado que es dónde realmente quiere estar y dónde no necesita corazas protectoras para sentirse fuerte porque lo es... sólo encuentras una explicación... ¡miedo! ¡terror!

Esos corazones están llenos de cicatrices, heridas que en su momento los hicieron sangrar y los destrozaron, experiencias que han dejado una huella dolorosa y que no desean volver a repetir, incomprensión, traiciones, errores, desamor, desilusión, tristeza, dolor en una palabra…

Pero tú no puedes permitirte ser así y seguir su ejemplo atrincherándote en el terror y abriendo fuego hacia cualquiera que intente acercarse a ti.

¿Sabes?, yo también tengo miedo, mucho miedo, a veces hasta pánico, pero no puedes dejar que tus miedos sean más grandes que tus sueños, no puedes dejar que tu mochila te doble, no permitas que esa carga sea tan fuerte que te aplaste.

Todos la tenemos, es inevitable, está ahí y viaja contigo a tu espalda.

Es posible que tu mochila acumule experiencias que acabaron en cicatrices. Sí amigo mío, sé lo que piensas porque la mía no es diferente, pero no puedes poner un cierre hermético porque entonces no tendrás oportunidad de enriquecerla, de llenarla de nuevas experiencias que traigan felicidad a tu vida y liberen tu corazón. 

Experiencias, personas, momentos, sensaciones, emociones que te hagan volver a vivir, ¡a VIVIR de verdad!

Empéñate en aliviar esa carga incorporando vivencias que aligeren su peso, que sumen, que aporten, que te traigan nuevas ilusiones, nuevos sueños y miles de razones para continuar y sonreír.

Sonríe, se valiente, se fuerte pero también frágil y flexible, tolera, perdona, olvida y sigue tu camino, no intentes hacer daño y aun menos por despecho, no intentes odiar, créeme, no vale la pena, el daño sólo te lo harás a ti mismo y te impedirá ser feliz.

Llora cuando tengas que llorar y dóblate de dolor si es preciso, acusa el golpe, pero ¡aguanta!. Desahógate sin miedo, es lícito, bueno, necesario y te hará más fuerte. Tómate tu tiempo…

Pon límites, mantente firme, lidera tu vida y sobre todo y por encima de todo, sé coherente. Porque la incoherencia es el mayor motivo de descrédito hacia uno mismo.

Y hazte una sesión de “ysis”:

¿Y si  resulta que los malos momentos me fortalecen?

¿Y si llorando me estoy queriendo?

¿Y si enfrentando mis miedos ellos salen huyendo?

¿Y si no abandono mis sueños  y los alcanzo porque me están esperando?

¿Y si siendo fiel a mis principios me siento grande?

¿Y si ayudando a los demás conjugo el verbo reconfortar en primera, segunda y tercera persona del singular y del plural?

¿Y si sonriendo ilumino el mundo?

¿Y si siendo valiente alcanzo metas insospechadas?

¿Y si dando recibo tanto?

¿Y si escuchando consigo que alguien se sienta importante?

¿Y si comprendiendo provoco comprensión?

¿Y si perdonando provoco amor?

¿Y si amando recibo amor?

¿Y si no me rindo y triunfo?

¿Y si creo en las personas, aunque a veces me defrauden, porque eso me hace sentir bien?

¿Y si siendo honesto mi ejemplo se viraliza?

¿Y si con mi emoción emociono?

¿Y si todos estos “ysis” merecen la pena porque mi integridad y amor hacia mí mismo no han sido traicionados?


Reflexiona sobre cada uno de ellos amigo mío, reflexiona, porque si lo haces te darás cuenta de que… 

Cuando las cosas se hacen bien, sólo pueden salir bien.



Esther de Paz